Su presencia

PatiBB

Poeta asiduo al portal
Su presencia inquietaba mi vida,
pero me devolvía la calma,

transportándome en nubes dulces y silenciosas,
más allá del horizonte;
por senderos de una inmensa pasión.


Su presencia fue mi vida,
mi poesía, era mi canción,
su recuerdo me estremece
me llena de nostalgia;
tengo que olvidarlo
y eso me destroza el alma.


Duele pensarlo y no tenerlo,
duele verlo en otros brazos,
prefiero alejarme
porque su ausencia me hace daño.


Toca transitar por otros caminos,
que no me lleven a él,
caminos desiertos que avivan mi sed de amarlo,
sin encontrar la fuente que apague esa sed.

Cansada de recorrer caminos inciertos,
caigo rendida al dolor de tener que perderlo,
dejaré volar su imagen hasta el infinito cielo;
donde solo quedaron momentos placenteros,
que juntos disfrutamos sin importar lo que éramos.


No importaba la hora ni el tiempo, s
olo el silencio de una tarde o el frío de la noche,
cuando nos amamos inquietos de deseos.


Atrás quedan las caricias, los besos,
la dulzura de su piel plasmada como un espejo,
que cada vez que me miro,
afloran los recuerdos de los momentos vividos,
que hoy, ¡ya no los tengo!
 
Última edición:
Su presencia inquietaba mi vida, pero me devolvía la calma,
transportándome en nubes dulces y silenciosas, más allá del horizonte por senderos de una inmensa pasión.

Su presencia fue mi vida, mi poesía, era mi canción, su recuerdo me estremece me llena de nostalgia; tengo que olvidarlo y eso me destroza el alma.

Duele pensarlo y no tenerlo, duele verlo en otros brazos, prefiero alejarme porque su ausencia me hace daño.

Toca transitar por otros caminos, que no me lleven a él, caminos desiertos que avivan mi sed de amarlo, sin encontrar la fuente que apague esa sed.

Cansada de recorrer caminos inciertos, caigo rendida al dolor de tener que perderlo, dejaré volar su imagen hasta el infinito cielo; donde solo quedaron momentos placenteros, que juntos disfrutamos sin importar lo que éramos.


No importaba la hora ni el tiempo, solo el silencio de una tarde o el frío de la noche, cuando nos amamos inquietos de deseos.

Atrás quedan las caricias, los besos, la dulzura de su piel plasmada como un espejo, que cada vez que me miro afloran los recuerdos de los momentos vividos, que hoy, ¡ya no los tengo!
El problema es que aun estás impregnada de su recuerdo. Saludos cordiales, Pati.
 
Su presencia inquietaba mi vida, pero me devolvía la calma,
transportándome en nubes dulces y silenciosas, más allá del horizonte por senderos de una inmensa pasión.

Su presencia fue mi vida, mi poesía, era mi canción, su recuerdo me estremece me llena de nostalgia; tengo que olvidarlo y eso me destroza el alma.

Duele pensarlo y no tenerlo, duele verlo en otros brazos, prefiero alejarme porque su ausencia me hace daño.

Toca transitar por otros caminos, que no me lleven a él, caminos desiertos que avivan mi sed de amarlo, sin encontrar la fuente que apague esa sed.

Cansada de recorrer caminos inciertos, caigo rendida al dolor de tener que perderlo, dejaré volar su imagen hasta el infinito cielo; donde solo quedaron momentos placenteros, que juntos disfrutamos sin importar lo que éramos.


No importaba la hora ni el tiempo, solo el silencio de una tarde o el frío de la noche, cuando nos amamos inquietos de deseos.

Atrás quedan las caricias, los besos, la dulzura de su piel plasmada como un espejo, que cada vez que me miro afloran los recuerdos de los momentos vividos, que hoy, ¡ya no los tengo!

Buena reflexión amiga Pati. Un verdadero placer acercarse a tu obra y disfrutar de su singularidad.
Un fuerte abrazo.
 

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