BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mirad: llevo el monte metido en mi morral. Lleno
de cañas de pescador, de triunfos en la remota
cordillera, de sombrías estupefacciones irregulares,
de tobillos enarenados por tantas licuaciones místicas.
Mirad, llevo la perplejidad del bosque en mis maletas.
Aún, en los años que corren, mitad enfermo, mitad
oscuro, oculto un sol tremendo en la medio mochila
que porto; y en días ulteriores, pretendo extraer de ellos,
compuestos líquidos que emanen y sacien mis labios entecos.
©
de cañas de pescador, de triunfos en la remota
cordillera, de sombrías estupefacciones irregulares,
de tobillos enarenados por tantas licuaciones místicas.
Mirad, llevo la perplejidad del bosque en mis maletas.
Aún, en los años que corren, mitad enfermo, mitad
oscuro, oculto un sol tremendo en la medio mochila
que porto; y en días ulteriores, pretendo extraer de ellos,
compuestos líquidos que emanen y sacien mis labios entecos.
©