BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el sigilo de una noche demorada
instituyendo febriles costas, litorales vergonzosos
combatiendo el odio con fosas comunes,
suplantando el amor en detrimento de abandonos
simultáneos.
Con cadenas sumergidas en el llanto tuberculoso
lejos del almizcle, soportando fuegos subterráneos,
y en las laderas iniciales proveyendo de áridos movimientos
al ser que se encadena y promete rebeldías.
Con secundarias torres palpitantes y obsequiosas leves
manutenciones hambrientas, lejos del rebaño, donde
aves de carroña mitigan su discurso fúnebre y utilitario.
Allá; donde golpea todavía el frío sobre ventanas solapadas,
en fricciones idénticas que reanudan vértigos, instantes sometidos.
Y, enseguida, instando nieves y corpóreos oráculos.
©
instituyendo febriles costas, litorales vergonzosos
combatiendo el odio con fosas comunes,
suplantando el amor en detrimento de abandonos
simultáneos.
Con cadenas sumergidas en el llanto tuberculoso
lejos del almizcle, soportando fuegos subterráneos,
y en las laderas iniciales proveyendo de áridos movimientos
al ser que se encadena y promete rebeldías.
Con secundarias torres palpitantes y obsequiosas leves
manutenciones hambrientas, lejos del rebaño, donde
aves de carroña mitigan su discurso fúnebre y utilitario.
Allá; donde golpea todavía el frío sobre ventanas solapadas,
en fricciones idénticas que reanudan vértigos, instantes sometidos.
Y, enseguida, instando nieves y corpóreos oráculos.
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