Sebastián Serrizuela
Poeta recién llegado
Nos cocinamos a fuego lento.
El odio nos está comiendo.
Nuestro desprecio a la vida es el caldo de este mal.
Mal que día a día cometemos y es el hilo de sangre de nuestro destino.
La naturaleza nos habla pero no la oímos...
Y así la vida pasa y seguimos lastimando aquello que amamos, y es aquello quién nos ayuda a respirar día a día.
Matamos, arrancamos, eliminamos, desaparecemos,
todo lo que la tierra nos da.
Seguimos siendo culpables de nuestro destino,
de nuestro fracaso en este mundo.
Y no nos damos cuenta que nos estamos matando
El odio nos está comiendo.
Nuestro desprecio a la vida es el caldo de este mal.
Mal que día a día cometemos y es el hilo de sangre de nuestro destino.
La naturaleza nos habla pero no la oímos...
Y así la vida pasa y seguimos lastimando aquello que amamos, y es aquello quién nos ayuda a respirar día a día.
Matamos, arrancamos, eliminamos, desaparecemos,
todo lo que la tierra nos da.
Seguimos siendo culpables de nuestro destino,
de nuestro fracaso en este mundo.
Y no nos damos cuenta que nos estamos matando
y que la naturaleza nos está avisando