Ciertamente le había quedado muy bien al bueno de Dios este planeta, pequeño y coquetón, con sus mares, sus ríos, sus inmensos parques en los que retozaban tranquilos y juguetones una gran variedad de animalejos. Bueno, admitamos que algunos dinosaurios le quedaron un poco desproporcionados en su tamaño y voracidad, pero en conjunto podemos calificarla de obra bien hecha. ¿Porqué, entonces, tuvo que estropearla situando la Humanidad en medio de tanta belleza?
¿Vanidad, necesidad de aplauso? Pues la hiciste buena, Señor Dios.
¿Vanidad, necesidad de aplauso? Pues la hiciste buena, Señor Dios.