Te entrego
mi forma de amar
los utensilios firmados con mi nombre
la forma circular de mis piernas
y un laberinto para que llegues
cada vez que te pierdas.
Resquebrajada
ansío por tu beso de cereza,
que vengas con la mochila
cargada de esperanzas
y sueños por cumplir.
Te espero
a la vuelta del camino
con lavandas perfumadas,
con velas que nadie quiso encender.
Ahora
que el otoño gris
no abriga mis talones,
ahora que el silencio
es una caja de música
que nadie abre.
Si quieres ven
a dejarme tu bostezo de tarde
y tu cansancio,
lo recibo como ofrenda
como en un rito
de ángeles que se unen
por un mismo fin.
No existe en mí
otra forma de amarte,
más
que la silueta rosada
de un flamenco
al final del día
y su único rayo de sol.
(Imágen web)
mi forma de amar
los utensilios firmados con mi nombre
la forma circular de mis piernas
y un laberinto para que llegues
cada vez que te pierdas.
Resquebrajada
ansío por tu beso de cereza,
que vengas con la mochila
cargada de esperanzas
y sueños por cumplir.
Te espero
a la vuelta del camino
con lavandas perfumadas,
con velas que nadie quiso encender.
Ahora
que el otoño gris
no abriga mis talones,
ahora que el silencio
es una caja de música
que nadie abre.
Si quieres ven
a dejarme tu bostezo de tarde
y tu cansancio,
lo recibo como ofrenda
como en un rito
de ángeles que se unen
por un mismo fin.
No existe en mí
otra forma de amarte,
más
que la silueta rosada
de un flamenco
al final del día
y su único rayo de sol.
(Imágen web)