Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
CAMBIO DE CUERPOS
Un niño africano de raza negra estaba dibujando en su pupitre del colegio. Su compañero, el más revoltoso de la clase, le echo por detrás en la cabeza la pintura blanca del frasco que se emplea para corregir. En ese momento no estaba el profesor. El niño africano, sorprendido y asustado ante la broma de su compañero, exclamo:
– ¡¿Por qué… por qué no me dejas en paz?! Quiero ser uno más.
El niño revoltoso contestó entre risas:
– Es para que seas blanco, como nosotros. El profesor nos dijo que todos somos iguales, aunque el color de la piel sea diferente Ja ja ja…
El niño africano salió de la clase corriendo y se limpió la pintura en el lavabo. Después se metió en el váter y tiró de la cadena para que no oyesen sus sollozos. Entonces recordó todas las penas que había pasado para huir de la guerra con su familia y refugiarse en otro país, donde también se sentía rechazado.
El niño revoltoso tuvo un sueño la noche de aquel día: Estaba dibujando en el colegio, cuando de pronto… descubrió que sus brazos eran negros, iguales que los de su compañero africano. Entonces sintió sobre su cabeza la pintura blanca, la misma que había echado a su compañero negro. Salió corriendo hasta lavabo para limpiarse, y descubrió, mirándose en el espejo, que se había convertido en el niño africano. Pensó que durante el sueño los dos niños habían cambiado de cuerpo. Se repitió el mismo suceso que padeció el otro niño. Y le despertó la misma tristeza que sintió su compañero cuando sufrió la broma.
El día siguiente, el niño revoltoso acudió al encuentro de su compañero para pedirle perdón:
– Ahora siento mucho el daño que te hice cundo te eche la pintura. Esta noche he soñado que yo era tú y he sentido toda tu tristeza.
El niño africano se quedó muy sorprendido y contestó:
– ¡Qué extraño! Yo también he soñado que era tú y he sentido mucha vergüenza por tu conducta.
– ¡¿Por qué… por qué no me dejas en paz?! Quiero ser uno más.
El niño revoltoso contestó entre risas:
– Es para que seas blanco, como nosotros. El profesor nos dijo que todos somos iguales, aunque el color de la piel sea diferente Ja ja ja…
El niño africano salió de la clase corriendo y se limpió la pintura en el lavabo. Después se metió en el váter y tiró de la cadena para que no oyesen sus sollozos. Entonces recordó todas las penas que había pasado para huir de la guerra con su familia y refugiarse en otro país, donde también se sentía rechazado.
El niño revoltoso tuvo un sueño la noche de aquel día: Estaba dibujando en el colegio, cuando de pronto… descubrió que sus brazos eran negros, iguales que los de su compañero africano. Entonces sintió sobre su cabeza la pintura blanca, la misma que había echado a su compañero negro. Salió corriendo hasta lavabo para limpiarse, y descubrió, mirándose en el espejo, que se había convertido en el niño africano. Pensó que durante el sueño los dos niños habían cambiado de cuerpo. Se repitió el mismo suceso que padeció el otro niño. Y le despertó la misma tristeza que sintió su compañero cuando sufrió la broma.
El día siguiente, el niño revoltoso acudió al encuentro de su compañero para pedirle perdón:
– Ahora siento mucho el daño que te hice cundo te eche la pintura. Esta noche he soñado que yo era tú y he sentido toda tu tristeza.
El niño africano se quedó muy sorprendido y contestó:
– ¡Qué extraño! Yo también he soñado que era tú y he sentido mucha vergüenza por tu conducta.
El niño revoltoso se sorprendió aún más y propuso a su compañero:
– Te suplico que me perdones. Este sueño debe servir para hacernos amigos.
Los dos niños entrelazaron y elevaron las manos para mostrar su amistad.
– Te suplico que me perdones. Este sueño debe servir para hacernos amigos.
Los dos niños entrelazaron y elevaron las manos para mostrar su amistad.
***
No sabremos si la pesadilla de los niños fue una coincidencia o si durante el sueño más profundo, por algún motivo desconocido, las almas pueden cambiar de cuerpos. El mundo está lleno de misterios.
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