Ovalles Panpöe
Poeta recién llegado
Desde que le diagnosticaron su dependencia hace un mes se vio obligado a mantenerse abstemio. Anhelaba una vida sin atolladeros, libre de toda mierda.
Abrió la nevera, y allí estaba la última del six packs. Su psiquis, por naturaleza, era frágil. Una recaída a estas alturas sería un equívoco, tomando en cuenta la promesa hecha a su mujer por sus atropellos en el pasado. Y la lata a la espera, como una prostituta de esquina. Se mantuvo absorto, tamborileando sus dedos sobre la puerta de la nevera.
—¡Qué carajo! —dijo.
Decidió que su vida seguiría siendo una mierda.
Abrió la nevera, y allí estaba la última del six packs. Su psiquis, por naturaleza, era frágil. Una recaída a estas alturas sería un equívoco, tomando en cuenta la promesa hecha a su mujer por sus atropellos en el pasado. Y la lata a la espera, como una prostituta de esquina. Se mantuvo absorto, tamborileando sus dedos sobre la puerta de la nevera.
—¡Qué carajo! —dijo.
Decidió que su vida seguiría siendo una mierda.
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