Uqbar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si algún día
dejara de sentir tu rostro,
si tu obcecado hálito
abandonara mi nuca,
si tu duende
eclipsara mi intuición,
repetiría mantras hasta desvestir mis sueños.
No hay nada que exilie
a tu boca de mis ojos
plagada de ebrias esperanzas
flotando sobre cielos iniciáticos.
Hoy zozobro,
me tiño de insectos voladores de tiempo
salto por instinto y sin descanso
mientras la hiedra me ladra
para que libere de su esfuerzo
a esa araña…
La única condición para olvidarte
sería naufragar mi mente
vaciarme de amuletos
y perecerte al sueño...
de Gilgamesh.