María Rentería
Luna en Acuario.
No señor, no es bello llamarse Laura. Una Laura me quitó la paz cuando niña, otra en mi juventud y una más en la edad adulta. La de mi infancia lloriqueaba cuando jugando algo no le parecía, y mi madre, sin investigar más, me reprendía siempre. No tenía la culpa de ser así, simplemente se lo permitían. Ahora es una gran mujer. Ya no siento enfado con ella.
La de mi juventud, me quitó la paz porque se la quitó a mi madre; no diré más de esto, son más bien sus cosas.
La última Laura, me quitó a quien yo mucho amaba… y amo. Nunca pretendí destruir nada. Simplemente quise gozarme en su existencia y que él gozase en la mía, ambos llenos de asombro y amor filial. ¡Pobre Laura ladrona! ¡Pobre Laura insegura! No la odio, la compadezco.
Así que no señor, ¡no es bello llamarse Laura!
La de mi juventud, me quitó la paz porque se la quitó a mi madre; no diré más de esto, son más bien sus cosas.
La última Laura, me quitó a quien yo mucho amaba… y amo. Nunca pretendí destruir nada. Simplemente quise gozarme en su existencia y que él gozase en la mía, ambos llenos de asombro y amor filial. ¡Pobre Laura ladrona! ¡Pobre Laura insegura! No la odio, la compadezco.
Así que no señor, ¡no es bello llamarse Laura!
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