Confesión al desnudo

pequeña anie

Poeta que considera el portal su segunda casa

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Tuve miedo de tus ojos

En el instante que sin malicia
dejaste mi alma desnuda
sentí la furia dormida despertar...

Sin beber aún de tu manantial
la sed de justicia
empezó a humedecer sus labios...

Dejaste en evidencia la fragilidad
que se cubría entre el carmín
del frío encendido...

Cristal puro de reflejo invicto
limpio y sincero, altivo
poema de ensueño,
muso inesperado.


II


Tuve miedo de tu piel

Seda de terciopelo
liberante
me hizo estremecer
como si fuese la primera vez
que conquistan mi ser...

En la profundidad de la noche
me perdí en el derroche
de tus sábanas blancas
llenas de tenue fuego...

Fue creciendo la fiera
entre las llamas que suplicaban
ser volcán de entrega...

Fue tu cuerpo mi alimento
tu necesidad mi independencia
nuestro silencio sabio maestro...

Fuimos versos, un poema incierto
las musas soberbias dibujaban
el universo a traición
nos ha atrapado,
bendita rendición.



III


Tuve miedo de tu amor


Reconocerlo era desterrarme
aceptar tu cielo
ponía en evidencia
a mi infierno...

Tu amor me quitó el título
de mendigo títere
enseñándome a ser mujer...

Cosiste cada trozo de mi pecho
que abierto apenas latía
haciendo que florezca a la vida...

Fue tu mirada interrogante
la que incitó gritar al corazón
Te amaba y lo admitía
sin sentir traición...

Te ame aún negándome
a ser el ángel que soñabas,
te amo siendo dueña
de mis pasos y sueños,
Te amaré hasta el día
que la luna se duerma
a los pies de los mares
en pleno verano.



 
Última edición:
Tuve miedo de tus ojos

En el instante que sin malicia
dejaste mi alma desnuda
sentí la furia dormida despertar...

Sin beber aún de tu manantial
la sed de justicia
empezó a humedecer sus labios...

Dejaste en evidencia la fragilidad
que se cubría entre el carmín
del frío encendido...

Cristal puro de reflejo invicto
limpio y sincero, altivo
poema de ensueño,
muso inesperado.


II


Tuve miedo de tu piel

Seda de terciopelo
liberante
me hizo estremecer
como si fuese la primera vez
que conquistan mi ser...

En la profundidad de la noche
me perdí en el derroche
de tus sábanas blancas
llenas de tenue fuego...

Fue creciendo la fiera
entre las llamas que suplicaban
ser volcán de entrega...

Fue tu cuerpo mi alimento
tu necesidad mi independencia
nuestro silencio sabio maestro...

Fuimos versos, un poema incierto
las musas soberbias dibujaban
el universo a traición
nos ha atrapado,
bendita rendición.



III


Tuve miedo de tu amor


Reconocerlo era desterrarme
aceptar tu cielo
ponía en evidencia
a mi infierno...

Tu amor me quitó el título
de mendigo títere
enseñándome a ser mujer...

Cosiste cada trozo de mi pecho
que abierto apenas latía
haciendo que florezca a la vida...

Fue tu mirada interrogante
la que incitó gritar al corazón
Te amaba y lo admitía
sin sentir traición...

Te ame aún negándome
a ser el ángel que soñabas,
te amo siendo dueña
de mis pasos y sueños,
Te amaré hasta el día
que la luna se duerma
a los pies de los mares
en pleno verano.



Acabas de dejar atrás tu crisálida envoltura para desplegar todo el colorido de tus alas. Saludos cordiales, anie.
 

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