Martín José
Poeta adicto al portal
Inmerso estoy
en uno de esos momentos
- frecuentes en mi -
donde dejo volar el pensamiento
por rumbos imprevistos.
Despego desde un punto
que por algún motivo especial
está presente en mi mente
y de ahí, ese punto alza el vuelo
y se va expandiendo... expandiendo
se relaciona con otros puntos
y conforman una anécdota
generalmente sobre fragmentos
de mi extensa vida.
Pienso en la inmensa felicidad
que me produce viajar.
Recuerdo paisajes, personas, situaciones
que están desordenadas, esparcidas
en rincones de mi corazón
y que se unen de pronto
en un álbum de fotos
amarillentas por el tiempo.
Tesoros acumulados en el peregrino
andar por senderos del mundo.
Meditando...
percibo que realmente
lo que me agrada
... es simplemente andar.
Andar de aqui para allá...
por cualquier lugar que constituya
una novedad, una sorpresa...
de día o de noche
bajo el sol o la lluvia.
Andar al albur sin planeamiento
andar leve como el viento
llevando puestos mis ojos de turista.
Ojos grandes e inquietos
escrutadores, curiosos, sensibles
que saben irradiarses extasiados
y humedecerses emocionados.
Después de haber andado
raudamente por este camino
hoy sentado en un recodo
me brindo con nostalgia y alegría
un tiempo para recuerdos pausados
que son exultantes compañeros
para este viejo vagabundo
que vive rodeado de ellos
en la soledad de su mundo.
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