Cetrero3
Poeta fiel al portal
Una niña, muy triste, me decía
enferma del recelo a los demás
que soñar y reír nada valía,
que viviría sin soñar jamás.
A una niña muy triste yo canté
la canción de la risa "wuena, wuena";
a una niña muy triste le enseñé
los sueños que me curan toda pena.
Nunca pensó que, triste y aturdida,
legaba a risa y sueños una herida
como la grieta de alma de un violín.
Recuerda, amor: tu padre es aquel hombre
que a lo más imposible dará nombre
para soñarte una sonrisa al fin.
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