Lírico.
Exp..
El día
Dos ráfagas azules, de estructura
espesamente simultánea, erigen,
en la tierna penumbra de su origen,
una comba de carnes hecha hondura.
Estallan las esquirlas en dulzura
de fronda y madrugada, donde eligen
una electricidad con que corrigen
sus márgenes vibrando en la espesura.
Apuran y dislocan dimensiones
para soñar las líneas sin tensiones
a que convoca fresca simetría.
No se resiste un átomo estrellado
a guarecerse dentro de este estado
por cuyo envés se engendra luz del día.
Dos ráfagas azules, de estructura
espesamente simultánea, erigen,
en la tierna penumbra de su origen,
una comba de carnes hecha hondura.
Estallan las esquirlas en dulzura
de fronda y madrugada, donde eligen
una electricidad con que corrigen
sus márgenes vibrando en la espesura.
Apuran y dislocan dimensiones
para soñar las líneas sin tensiones
a que convoca fresca simetría.
No se resiste un átomo estrellado
a guarecerse dentro de este estado
por cuyo envés se engendra luz del día.