Fernando Oviedo
Mirando el cenit de hace medio día.
Vértigo de quereres e imaginación traslapada en descubierto de complejos recorridos, literalmente: apreciando la tempura, y el recorrido de sus bordes... la profanidad de uno y otro iris creativo cómplice... porque si de valientes es apreciar el respiro de rededor, lo es más quien puede compartir larga memoria ajena, y hasta las necesarias manos insistentes, de luz, de abrigo, de vuelta al lugurioso sueño. Libre andar hacia el cenit, que ya siendo horizonte, extrañare de vértigos de frases en tropiezos, pasaron semanas contando los días para tu regreso. Pasó ya el temporal y volvió otro veranillo con sus calores y fríos. Como jalar los dedos derechos y observar los otros izquierdos ir por los chullpis, acabando entre segundos tropiezos de otras frases y esperas inacabables. Rodando sobre adoquines y farolas. De ideas planas y fricciones del viento hecho cubos. La mirada laxa de hasta pronto en paradero de fin de caminata. Lindos van tus andares, guiño cómplice hasta el otro borde del tiempo; será musa, será borde también para cuando cerrados los ojos disfrutarán sus versos en ósculos largos: de media calle, de media luna, de media plazoleta, de media vida, de punto medio: de nadir vertical.
Última edición: