Camy
Camelia Miranda
Y se fuga esta nota con delicia,
su agreste tonillo humedece guindas de otoño.
Así,
así…
en seguidilla,
haciendo bucles agudos en mi garganta,
en este trocito de mañana,
que se me escapa
y este verso quiere perpetuar.
Como sin querer
brota ante la mínima luz
y detiene con un suspiro
la semblanza de al menos un motivo.
Y en todas las hojas guardadas,
aquellos senderos de vuelos,
nortes que hoy se diluyen
en líneas grises y adustas.
Sin embargo,
la alcoba de las palabras
se reserva en silencio
cada una de sus cigüeñas.
-Claro-
en alguna parte de la partitura,
en esos días,
como hoy,
que no es posible detenerla…
su agreste tonillo humedece guindas de otoño.
Así,
así…
en seguidilla,
haciendo bucles agudos en mi garganta,
en este trocito de mañana,
que se me escapa
y este verso quiere perpetuar.
Como sin querer
brota ante la mínima luz
y detiene con un suspiro
la semblanza de al menos un motivo.
Y en todas las hojas guardadas,
aquellos senderos de vuelos,
nortes que hoy se diluyen
en líneas grises y adustas.
Sin embargo,
la alcoba de las palabras
se reserva en silencio
cada una de sus cigüeñas.
-Claro-
en alguna parte de la partitura,
en esos días,
como hoy,
que no es posible detenerla…