Solaribus
Poeta veterano en el portal
Callo
callo cuanto puedo
cruza una estrella fugaz
en mitad del paladar del cielo
(en esa brisa habita
siempre
dormida una tormenta)
una arboleda
reconoce sus hojas caídas
clavadas en el piso
es una llovizna tenue de sílabas
la que dibuja un otoño
una Misa
una mudanza
una piel nueva
escribe en un muro
indeleble
al amparo de una flor
que nunca nadie vio
(una flor imaginaria
una mentira)
lo ausente
desborda lo humano
en su desierto de espera
en mis latidos
soy una savia que se pronuncia
un alba que despierta
enfrente del amor
callo cuanto puedo
callo cualquier canción inútil
como el lago callaante el zumbido impune
de las libélulas
de las libélulas
cruza una estrella fugaz
en mitad del paladar del cielo
su noche
siempre
dormida una tormenta)
una arboleda
reconoce sus hojas caídas
clavadas en el piso
pero yo callo
habito el silencio
habito el silencio
es una llovizna tenue de sílabas
la que dibuja un otoño
una Misa
una mudanza
una piel nueva
escribe en un muro
indeleble
un llamado que huye
hay vidas que viven sin aireun gesto de nadie
un cuerpo baldío
una molienda seca de caricias
un cuerpo baldío
una molienda seca de caricias
al amparo de una flor
que nunca nadie vio
(una flor imaginaria
una mentira)
lo ausente
desborda lo humano
en su desierto de espera
se asemeja a un espectro
que finge la emoción del encontrarse
soy una savia que se pronuncia
a sí misma
una hoja roja
qué bello es poder llorarque recuerda
que no olvida
que no olvida
enfrente del amor