BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay árboles que son resinas
y meditabundos ángeles que son espinas
hay esencias dictaminadas que exigen
tributaciones místicas, hay perdidas
orientaciones de edificios escuálidos y lentos.
Hay árboles que son cipreses, y retículas
que favorecen la discriminación de los sexos ecuestres,
y labios que permiten la conjuración de un astro,
y reyes estigmatizados que perciben su cuantía
en detrimento. Hay rosas húmedas que producen
árboles talares, nupcias entre los helechos, y que pudren
recitaciones de símbolos incrementados.
Hay incitaciones de soles imperceptibles,
y colaciones de números en los laúdes,
y oraciones que impiden la exploración de las orquídeas.
Son vómitos saciables las secuoyas gigantes
los recibos bancarios que permiten tributar alegremente,
y las bacantes iniciales donde se sumergen los labios acallados.
Aquí hay demasiados ángeles, demasiadas brumas estelares,
demasiadas colisiones de estratos segmentares.
©
y meditabundos ángeles que son espinas
hay esencias dictaminadas que exigen
tributaciones místicas, hay perdidas
orientaciones de edificios escuálidos y lentos.
Hay árboles que son cipreses, y retículas
que favorecen la discriminación de los sexos ecuestres,
y labios que permiten la conjuración de un astro,
y reyes estigmatizados que perciben su cuantía
en detrimento. Hay rosas húmedas que producen
árboles talares, nupcias entre los helechos, y que pudren
recitaciones de símbolos incrementados.
Hay incitaciones de soles imperceptibles,
y colaciones de números en los laúdes,
y oraciones que impiden la exploración de las orquídeas.
Son vómitos saciables las secuoyas gigantes
los recibos bancarios que permiten tributar alegremente,
y las bacantes iniciales donde se sumergen los labios acallados.
Aquí hay demasiados ángeles, demasiadas brumas estelares,
demasiadas colisiones de estratos segmentares.
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