Drümz
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Una Flor en un Cuadro
(A un cuadro que obsequié).
Una flor sobre otra en un cuadro
era observado día tras noche
bajo la luz de sus propios ojos.
En ayuno y abundancia;
su espectadora,
en dulce ventura,
se autocomplacía.
Aquella simple y desconocida belleza
era la simbología de un momento.
Delicia conocida.
Atractivo ramo;
creado de su cuerpo y fragancia,
que mi mente
aún extasiada
huele.
Si miraras el cuadro desde mi perspectiva...
Aquí,
en una posición de víspera y anochecer;
aquella preciosa y madura maestra
asume todos sus deseos sin culpa.
Sus pensamientos sucios,
sus aleteos de muslos hervidos,
mientras copula conmigo
cosechando la madrugada.
Todo aquello que se agitaba
se revelaba sobre mi piel
bajo el deguste
de su cuerpo moreno.
Inesperado recuadro de una flor.
Fantasía de aquella realidad,
donde volvería a pulir
todas las pinceladas.
Mi pulso aún no deja coartada.
Si me permite su vestido y su espalda
un relajado beso graduado,
un enojo que bese fuerte,
y una promesa
que no cumpla su promesa;
yo estaré esperando sus órdenes
para romper las reglas.
Aquel cuadro será su molestia,
su peso innecesario.
Dueño de su mente.
Dueño de un acuerdo indecente.
Lo mejor de su vida...
según sus labios.
Drümz.
De mi libro ENAMORADO, DESENCANTA Y OLVIDADO.
(TODO INSCRITO EN EL REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL DE CHILE).
(A un cuadro que obsequié).
Una flor sobre otra en un cuadro
era observado día tras noche
bajo la luz de sus propios ojos.
En ayuno y abundancia;
su espectadora,
en dulce ventura,
se autocomplacía.
Aquella simple y desconocida belleza
era la simbología de un momento.
Delicia conocida.
Atractivo ramo;
creado de su cuerpo y fragancia,
que mi mente
aún extasiada
huele.
Si miraras el cuadro desde mi perspectiva...
Aquí,
en una posición de víspera y anochecer;
aquella preciosa y madura maestra
asume todos sus deseos sin culpa.
Sus pensamientos sucios,
sus aleteos de muslos hervidos,
mientras copula conmigo
cosechando la madrugada.
Todo aquello que se agitaba
se revelaba sobre mi piel
bajo el deguste
de su cuerpo moreno.
Inesperado recuadro de una flor.
Fantasía de aquella realidad,
donde volvería a pulir
todas las pinceladas.
Mi pulso aún no deja coartada.
Si me permite su vestido y su espalda
un relajado beso graduado,
un enojo que bese fuerte,
y una promesa
que no cumpla su promesa;
yo estaré esperando sus órdenes
para romper las reglas.
Aquel cuadro será su molestia,
su peso innecesario.
Dueño de su mente.
Dueño de un acuerdo indecente.
Lo mejor de su vida...
según sus labios.
Drümz.
De mi libro ENAMORADO, DESENCANTA Y OLVIDADO.
(TODO INSCRITO EN EL REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL DE CHILE).
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