Francisco León Román
Poeta recién llegado
Vaya travesía la tuya y la mía, ¿verdad?
Cuando tú comienzas yo me encuentro al final de un capítulo de mi vida.
Siento que hemos acortado las distancias, los días y quizá las conclusiones.
Desde aquel primer encuentro, nada sería igual.
No podría verte de la misma manera, ni olvidar el más pequeño detalle de tu ser.
Sentí al observarte la similitud de una obra de arte y metafóricamente
entendí que Pintado me hipnotizó.
Quise enseñarte algunas cosas y terminé mostrándote mi verdadero ser.
Algo que no viene en los libros, ni en los artículos
y quizá contradice al mismo dictador de nuestra historia.
Los enigmas de la vida cuando son impuestos se sienten diferente,
pero tu casualidad mantiene viva la esperanza en un ser
incapaz de comprender las distintas alternativas en un camino.
Las travesías se transforman en momentos, algunos merecen más la pena recordar.
Desde que te descubrí no quiero olvidarme de los segundos en los que hablamos,
las caricias en secreto, y los besos más tiernos.
Me queda por decirte que realmente soy yo quién te admira, de todas las formas
posibles, sin más enigmas en su vida.
Hay algo en ti que cambia mi vida, la endulza, la complementa.
A partir de este momento empieza nuestra travesía,
será tan tuya como mía, sin dudas ni lamentos.
Seremos tan solo tú y yo contra el viento.
Cuando tú comienzas yo me encuentro al final de un capítulo de mi vida.
Siento que hemos acortado las distancias, los días y quizá las conclusiones.
Desde aquel primer encuentro, nada sería igual.
No podría verte de la misma manera, ni olvidar el más pequeño detalle de tu ser.
Sentí al observarte la similitud de una obra de arte y metafóricamente
entendí que Pintado me hipnotizó.
Quise enseñarte algunas cosas y terminé mostrándote mi verdadero ser.
Algo que no viene en los libros, ni en los artículos
y quizá contradice al mismo dictador de nuestra historia.
Los enigmas de la vida cuando son impuestos se sienten diferente,
pero tu casualidad mantiene viva la esperanza en un ser
incapaz de comprender las distintas alternativas en un camino.
Las travesías se transforman en momentos, algunos merecen más la pena recordar.
Desde que te descubrí no quiero olvidarme de los segundos en los que hablamos,
las caricias en secreto, y los besos más tiernos.
Me queda por decirte que realmente soy yo quién te admira, de todas las formas
posibles, sin más enigmas en su vida.
Hay algo en ti que cambia mi vida, la endulza, la complementa.
A partir de este momento empieza nuestra travesía,
será tan tuya como mía, sin dudas ni lamentos.
Seremos tan solo tú y yo contra el viento.
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