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Perdido en magnitudes.

Ricardo López Castro

*Deuteronómico*
Nuestras nucas se quiebran siempre al atardecer,
cuando los niños pierden la inocencia
y sueñan con juguetes.
Dichoso mundo onírico, que me corta las alas,
bendito despertar al candor de los cactus
que inundan mi distancia con espinas
y adornan el jardín de los desiertos.
Tantas oposiciones, hasta alcanzar status
en tu cuello,
dos polos insultantemente iguales.

No podemos, no puedo, hacer que tú ya puedas
inducirme.

La corriente se lleva lo mordido,
y lo pisoteado es el orgullo.

¿Esperabas acaso dignidad?
La dignidad corroe, es el ácido atípico
del oleaje,
invisible y retórica.
Porque pasar de página no es igual que perderse lo bello de tus ojos,
aunque frecuenten fuentes la sed de los nostálgicos,
sé que puedo emplearte como una metáfora
dolida y maloliente.

En la noche vivo a trasluz,
por el día me escondo para esquivar a tientas
las cagadas de pájaro.

Nunca fui monumento, ni cornisa o tejado,
ni siquiera fachada donde conmemorar aniversarios.

Viajo sobre el asfalto o el cemento,
esa festividad que es el camino,
para unos vital, para otros vitalicio.

"Porque cuanto más recta sea tu silueta,
asimismo más seco seré decapitado. "

"Premisas de un otoño emancipado,
soy perpendicular, desolado por ojos,
en cualquier avenida el viento es mi sudario,
también en cualquier cueva puedes cristalizarme el horizonte."
 
Nuestras nucas se quiebran siempre al atardecer,
cuando los niños pierden la inocencia
y sueñan con juguetes.
Dichoso mundo onírico, que me corta las alas,
bendito despertar al candor de los cactus
que inundan mi distancia con espinas
y adornan el jardín de los desiertos.
Tantas oposiciones, hasta alcanzar status
en tu cuello,
dos polos insultantemente iguales.

No podemos, no puedo, hacer que tú ya puedas
inducirme.

La corriente se lleva lo mordido,
y lo pisoteado es el orgullo.

¿Esperabas acaso dignidad?
La dignidad corroe, es el ácido atípico
del oleaje,
invisible y retórica.
Porque pasar de página no es igual que perderse lo bello de tus ojos,
aunque frecuenten fuentes la sed de los nostálgicos,
sé que puedo emplearte como una metáfora
dolida y maloliente.

En la noche vivo a trasluz,
por el día me escondo para esquivar a tientas
las cagadas de pájaro.

Nunca fui monumento, ni cornisa o tejado,
ni siquiera fachada donde conmemorar aniversarios.

Viajo sobre el asfalto o el cemento,
esa festividad que es el camino,
para unos vital, para otros vitalicio.

"Porque cuanto más recta sea tu silueta,
asimismo más seco seré decapitado. "

"Premisas de un otoño emancipado,
soy perpendicular, desolado por ojos,
en cualquier avenida el viento es mi sudario,
también en cualquier cueva puedes cristalizarme el horizonte."


Contundente, saludos poéticos,
Así se ven los cristales en el horizonte,

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El salar de Uyuni, en Bolivia, ligeramente inundado durante la época de lluvias. KAZUYOSHI NOMACHI
 
Nuestras nucas se quiebran siempre al atardecer,
cuando los niños pierden la inocencia
y sueñan con juguetes.
Dichoso mundo onírico, que me corta las alas,
bendito despertar al candor de los cactus
que inundan mi distancia con espinas
y adornan el jardín de los desiertos.
Tantas oposiciones, hasta alcanzar status
en tu cuello,
dos polos insultantemente iguales.

No podemos, no puedo, hacer que tú ya puedas
inducirme.

La corriente se lleva lo mordido,
y lo pisoteado es el orgullo.

¿Esperabas acaso dignidad?
La dignidad corroe, es el ácido atípico
del oleaje,
invisible y retórica.
Porque pasar de página no es igual que perderse lo bello de tus ojos,
aunque frecuenten fuentes la sed de los nostálgicos,
sé que puedo emplearte como una metáfora
dolida y maloliente.

En la noche vivo a trasluz,
por el día me escondo para esquivar a tientas
las cagadas de pájaro.

Nunca fui monumento, ni cornisa o tejado,
ni siquiera fachada donde conmemorar aniversarios.

Viajo sobre el asfalto o el cemento,
esa festividad que es el camino,
para unos vital, para otros vitalicio.

"Porque cuanto más recta sea tu silueta,
asimismo más seco seré decapitado. "

"Premisas de un otoño emancipado,
soy perpendicular, desolado por ojos,
en cualquier avenida el viento es mi sudario,
también en cualquier cueva puedes cristalizarme el horizonte."
Mirar a ese horizonte que va estreciendo sensaciones para dejar que
esa otoñada vitalidad pierda lumbres de oro. queda siempre la
pregunta entre la intimidad que circunnavega en la obra.
excelente. saludos de luzyabsenta
 
Nuestras nucas se quiebran siempre al atardecer,
cuando los niños pierden la inocencia
y sueñan con juguetes.
Dichoso mundo onírico, que me corta las alas,
bendito despertar al candor de los cactus
que inundan mi distancia con espinas
y adornan el jardín de los desiertos.
Tantas oposiciones, hasta alcanzar status
en tu cuello,
dos polos insultantemente iguales.

No podemos, no puedo, hacer que tú ya puedas
inducirme.

La corriente se lleva lo mordido,
y lo pisoteado es el orgullo.

¿Esperabas acaso dignidad?
La dignidad corroe, es el ácido atípico
del oleaje,
invisible y retórica.
Porque pasar de página no es igual que perderse lo bello de tus ojos,
aunque frecuenten fuentes la sed de los nostálgicos,
sé que puedo emplearte como una metáfora
dolida y maloliente.

En la noche vivo a trasluz,
por el día me escondo para esquivar a tientas
las cagadas de pájaro.

Nunca fui monumento, ni cornisa o tejado,
ni siquiera fachada donde conmemorar aniversarios.

Viajo sobre el asfalto o el cemento,
esa festividad que es el camino,
para unos vital, para otros vitalicio.

"Porque cuanto más recta sea tu silueta,
asimismo más seco seré decapitado. "

"Premisas de un otoño emancipado,
soy perpendicular, desolado por ojos,
en cualquier avenida el viento es mi sudario,
también en cualquier cueva puedes cristalizarme el horizonte."
Felicitaciones Ricardo por tu reconocimiento, saludos, que todo vaya perfecto.
 
Nuestras nucas se quiebran siempre al atardecer,
cuando los niños pierden la inocencia
y sueñan con juguetes.
Dichoso mundo onírico, que me corta las alas,
bendito despertar al candor de los cactus
que inundan mi distancia con espinas
y adornan el jardín de los desiertos.
Tantas oposiciones, hasta alcanzar status
en tu cuello,
dos polos insultantemente iguales.

No podemos, no puedo, hacer que tú ya puedas
inducirme.

La corriente se lleva lo mordido,
y lo pisoteado es el orgullo.

¿Esperabas acaso dignidad?
La dignidad corroe, es el ácido atípico
del oleaje,
invisible y retórica.
Porque pasar de página no es igual que perderse lo bello de tus ojos,
aunque frecuenten fuentes la sed de los nostálgicos,
sé que puedo emplearte como una metáfora
dolida y maloliente.

En la noche vivo a trasluz,
por el día me escondo para esquivar a tientas
las cagadas de pájaro.

Nunca fui monumento, ni cornisa o tejado,
ni siquiera fachada donde conmemorar aniversarios.

Viajo sobre el asfalto o el cemento,
esa festividad que es el camino,
para unos vital, para otros vitalicio.

"Porque cuanto más recta sea tu silueta,
asimismo más seco seré decapitado. "

"Premisas de un otoño emancipado,
soy perpendicular, desolado por ojos,
en cualquier avenida el viento es mi sudario,
también en cualquier cueva puedes cristalizarme el horizonte."

Quise pasar a dejarte mi felicitación por el merecido reconocimoento para este poema cuya lectura he disfrutado. Mi saludo cordial.
 

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