Entre los altaneros arcanos de pizcas,
o entre los rumiantes de los cristales de las ilusiones…
por enumerar, del rosario, las ubres;
por materializar, todas esas exuberancias, el carrusel, entre la floresta…
y la ciudad, pensamiento libre, que observar, al vuelo…
y yo te perdono, tu cojera de trueno ronco,
y ese aullido, más allá de los barrotes, efervescentes…
más allá, cuando nuestras manos, se unen,
entre las citas, los proverbios, y los pájaros raros…
y recuerdo, aquellas manos,
que cogían como cangrejos,
al salir de las tabernas del dragón...
cada vez que remontábamos,
entre las tortugas punzantes,
o improvisando los colores del oleaje….
Y esos veleros, que resucitaron para la revolución;
mientras la noche continuaba, derrochando sus mantos…
o entre los rumiantes de los cristales de las ilusiones…
por enumerar, del rosario, las ubres;
por materializar, todas esas exuberancias, el carrusel, entre la floresta…
y la ciudad, pensamiento libre, que observar, al vuelo…
y yo te perdono, tu cojera de trueno ronco,
y ese aullido, más allá de los barrotes, efervescentes…
más allá, cuando nuestras manos, se unen,
entre las citas, los proverbios, y los pájaros raros…
y recuerdo, aquellas manos,
que cogían como cangrejos,
al salir de las tabernas del dragón...
cada vez que remontábamos,
entre las tortugas punzantes,
o improvisando los colores del oleaje….
Y esos veleros, que resucitaron para la revolución;
mientras la noche continuaba, derrochando sus mantos…