Drümz
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Labios Carnosos
Silenciosa y obscura noche de diciembre.
Vendado por la sombra y el deseo,
me volví victima de unos labios carnosos,
de una voz de mujer mantis,
boca ociosa, boca inmensa,
humectante boca tibia,
una promesa pulida de su silencio.
Sin voz llegué a la blandura de su centro:
su carnívora forma de beso.
Madera fina, lustrosa cabellera,
yo siendo un tronco en bruto,
era decorado por ramas con hojas y frutos
que aquella morena modelo
con su cuerpo desplegaba sobre el mío.
Uno de sus besos me quitó toda la pobreza,
mi alma sufrió una metamorfosis de tal manera
que ya quería abandonar mi cuerpo.
Sonrisa notable, húmedo pintalabios,
he de ser libre en su entrega
incompleta:
yo sé que está incompleta.
Esa misma noche silenciosa
lamía los humedales de su aromado bosque:
jamás olvides los humedales de tu diccionario.
Sus labios carnosos acicalaban
todo lo que, en mí, me apoda a ser hombre.
Seamos aliados entre tu madrugada de sol
y mi amanecer de luna.
Aquella noche comenzaba esa palabra ajena
que se arranca cada vez que el sofoco
adormece la fricción de los cuerpos.
El límite de un salto arrancó tus prejuicios;
con solo pensar en la forma de tu cuerpo
sin verlo, vuelvo a estar bajo tu aposento.
Tu boca,
la faz del pensamiento,
tus labios,
la cumbre arbórea,
tu boca,
libro de palabras depravadas
tus labios,
una dimensión carnosa:
paraíso
de
relieves
morenos.
Drümz.
De mi libro ENAMORADO, DESENCANTA Y OLVIDADO.
(TODO INSCRITO EN EL REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL DE CHILE).
Silenciosa y obscura noche de diciembre.
Vendado por la sombra y el deseo,
me volví victima de unos labios carnosos,
de una voz de mujer mantis,
boca ociosa, boca inmensa,
humectante boca tibia,
una promesa pulida de su silencio.
Sin voz llegué a la blandura de su centro:
su carnívora forma de beso.
Madera fina, lustrosa cabellera,
yo siendo un tronco en bruto,
era decorado por ramas con hojas y frutos
que aquella morena modelo
con su cuerpo desplegaba sobre el mío.
Uno de sus besos me quitó toda la pobreza,
mi alma sufrió una metamorfosis de tal manera
que ya quería abandonar mi cuerpo.
Sonrisa notable, húmedo pintalabios,
he de ser libre en su entrega
incompleta:
yo sé que está incompleta.
Esa misma noche silenciosa
lamía los humedales de su aromado bosque:
jamás olvides los humedales de tu diccionario.
Sus labios carnosos acicalaban
todo lo que, en mí, me apoda a ser hombre.
Seamos aliados entre tu madrugada de sol
y mi amanecer de luna.
Aquella noche comenzaba esa palabra ajena
que se arranca cada vez que el sofoco
adormece la fricción de los cuerpos.
El límite de un salto arrancó tus prejuicios;
con solo pensar en la forma de tu cuerpo
sin verlo, vuelvo a estar bajo tu aposento.
Tu boca,
la faz del pensamiento,
tus labios,
la cumbre arbórea,
tu boca,
libro de palabras depravadas
tus labios,
una dimensión carnosa:
paraíso
de
relieves
morenos.
Drümz.
De mi libro ENAMORADO, DESENCANTA Y OLVIDADO.
(TODO INSCRITO EN EL REGISTRO DE PROPIEDAD INTELECTUAL DE CHILE).
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