Brise
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dame el puñal que no va a devorarte,
ni el martillo que piensa rendirte.
Dame tus besos de arte, tu amor de calvario,
tu luna indispuesta, tus cintas de plata
y tu amor de escarlata.
Y cóseme como una perla que no encuentra su camino en un collar apretado.
Rásgame como un papel
y vótame como sino fueras a perder nada.
Y déjame en aquella basura
tirada, recogiendo los trozos de tu mirada al marchar.
Júrame que no es nada que tu vida
y la mía no son nada más.
Cuando me borres para siempre,
intenta matarme sino quieres saber de mí,
no dudes que mis pasos sonámbulos lleguen hasta ti.
Vete y cambia el rumbo, no me dejes verte.
Bloquéame en todas tus redes
y denúnciame en todas las estaciones policiales de acoso a tu ser,
pero miéntete todos los días y di que yo solo soy una obsesión.
Y si aún mi espíritu te encontrara luego de la muerte
me imagino que es como dicen algunos que hay amores para siempre y hasta de las piedras brotan y vuelven a ser.