Se rompe el silencio
de la madrugada,
solo se escucha
un eco en la
noche blanca.
De su boca negra,
brota un lamento
como si llorara
y el eco hace del cielo,
una noche encantada.
Enmudece la fuente
y suspira la plaza,
cuando desgarra su
canoro llanto
la guitarra gitana.
Llora, llora
la guitarra,
y su llanto se esparce
por las sierras lejanas.
¡Qué alegría tan honda
es escuchar la guitarra
con sus dolores y sus penas
que al corazón levanta!
Es el cielo abierto
por una voz sin palabra,
y sus cuerdas
son las lágrimas
de la mano que avienta
su alma.
La brisa de la noche
pide rosas blancas
y un delicado fulgor
va besando las ramas.
¡Oh guitarra!
Crisol de llantos
de las almas solitarias.
Luis
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