Jonatan Segen
Poeta recién llegado
Ella y yo
Ella y yo, ¡vaya locura!
Parece imposible desde acá, les soy sincero
Quien piense que en el mundo no hay barreras
Solo tiene que mirarte, mirarme y dar una buena lectura
Pero, acá entre nos,
Quizás no existe tal límite entre su vida y mi andar
Que solo sea timidez, mi pasado, mi ego o él no saber amar
Díganme, sinceramente, ¿quién es doctor en esto?
¡Quien sepa amar que me lo cuente!
Que diga: ¡soy el mejor en amar y lo sabe toda la gente!
¡Claro! Para no escucharlo más
Extraño ¿no?, como el amor puede ser demasiado imponente
Como el amor incondicional, al menos como hoy se entiende
Puede dañar al corazón más puro, más valiente,
Amando lo que no se debe amar
Hay quienes dicen
Y les creo
Que siempre se está a un paso de amar
Yo le he vivido, no lo niego
Recuerdo, cuando miraba en aquellos ojos azules,
Antes de que siquiera aún su nombre supiera
Que ella me quería en su vida, ahora o en cualquier lugar
Aunque lo que más me sorprendía
Es que en su mirada veía, no lo que en mi vida fui, era o sería,
Sino lo que podía lograr
Así que, sí,
El amor puede estar muy cerca,
Tal vez sea así para ella, pero es para mí tan diferente
Cuando, como yo y tanta gente,
La última vez que lo viste, despavorido corriste y juraste no mirar atrás
Que cuando toca tu puerta, miras precavido por la mirilla y dices:
“No, no estoy interesado, si quiere deje el anuncio, luego con tiempo, lo voy a mirar”
Y es que siempre tengo el recuerdo presente
Cuando le abrí de par en par y entró con tanta premura
Y luego de un beso ardiente,
Me golpeo tan pero tan fuerte que perdí toda cordura
Pronto de noche en noche y copa en copa en la mesa
Después de embriagarme en su dulzura, con muy osada rudeza,
Me dijo: “de aquí ya no me voy más, sácame si eres valiente”
Luego de escarbar con dientes el valor para sacarle
Juro que aún me cuesta mirarle, pues no he logrado perdonar
¡Que sí!, y de qué manera, viví el amor con locura
Y es que, en los días más grises, me pregunto si puedo amar nuevamente
Con tanto por perdonar, cicatrices por cerrar y aquel pasado
Que ya no quiero en mi mente
¿Se puede realmente seguir adelante sin mirar atrás? ¿Será que puede pasar?
O solo lo repito como otro loco resentido, arrogante y presumido
Que no logra aceptar que no hay perdón sin olvido
Que no hay amar sin odiar
¡Ah!, qué más da.
¿Acaso no has aprendido?
Como decía mi abuela:
“Peor no haber vivido y luego con un trago frio, añorar otro baile más”
Que Dios sepa perdonarme si todo termina mal,
“Hola, me dijiste que te llamabas…Eva...un gusto, soy Adán”
Ella y yo, ¡vaya locura!
Parece imposible desde acá, les soy sincero
Quien piense que en el mundo no hay barreras
Solo tiene que mirarte, mirarme y dar una buena lectura
Pero, acá entre nos,
Quizás no existe tal límite entre su vida y mi andar
Que solo sea timidez, mi pasado, mi ego o él no saber amar
Díganme, sinceramente, ¿quién es doctor en esto?
¡Quien sepa amar que me lo cuente!
Que diga: ¡soy el mejor en amar y lo sabe toda la gente!
¡Claro! Para no escucharlo más
Extraño ¿no?, como el amor puede ser demasiado imponente
Como el amor incondicional, al menos como hoy se entiende
Puede dañar al corazón más puro, más valiente,
Amando lo que no se debe amar
Hay quienes dicen
Y les creo
Que siempre se está a un paso de amar
Yo le he vivido, no lo niego
Recuerdo, cuando miraba en aquellos ojos azules,
Antes de que siquiera aún su nombre supiera
Que ella me quería en su vida, ahora o en cualquier lugar
Aunque lo que más me sorprendía
Es que en su mirada veía, no lo que en mi vida fui, era o sería,
Sino lo que podía lograr
Así que, sí,
El amor puede estar muy cerca,
Tal vez sea así para ella, pero es para mí tan diferente
Cuando, como yo y tanta gente,
La última vez que lo viste, despavorido corriste y juraste no mirar atrás
Que cuando toca tu puerta, miras precavido por la mirilla y dices:
“No, no estoy interesado, si quiere deje el anuncio, luego con tiempo, lo voy a mirar”
Y es que siempre tengo el recuerdo presente
Cuando le abrí de par en par y entró con tanta premura
Y luego de un beso ardiente,
Me golpeo tan pero tan fuerte que perdí toda cordura
Pronto de noche en noche y copa en copa en la mesa
Después de embriagarme en su dulzura, con muy osada rudeza,
Me dijo: “de aquí ya no me voy más, sácame si eres valiente”
Luego de escarbar con dientes el valor para sacarle
Juro que aún me cuesta mirarle, pues no he logrado perdonar
¡Que sí!, y de qué manera, viví el amor con locura
Y es que, en los días más grises, me pregunto si puedo amar nuevamente
Con tanto por perdonar, cicatrices por cerrar y aquel pasado
Que ya no quiero en mi mente
¿Se puede realmente seguir adelante sin mirar atrás? ¿Será que puede pasar?
O solo lo repito como otro loco resentido, arrogante y presumido
Que no logra aceptar que no hay perdón sin olvido
Que no hay amar sin odiar
¡Ah!, qué más da.
¿Acaso no has aprendido?
Como decía mi abuela:
“Peor no haber vivido y luego con un trago frio, añorar otro baile más”
Que Dios sepa perdonarme si todo termina mal,
“Hola, me dijiste que te llamabas…Eva...un gusto, soy Adán”