BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Refugio insensible
de cosas dormidas,
bodega inmensa donde
caben cienos y fangos,
latitudes perdidas y sombras.
Donde el sueño escancia
sus petulantes espuelas,
sobre territorios invertebrados.
Oh, poesía, vehículo
de eléctricos impulsos,
cortinas apelmazadas
que agregan su sustento
definitivo.
Refugio inequívoco,
de cosas que durmieron,
de cosas avanzadas,
de objetos y utensilios
sombríos,
que acercan sus edades de pinares
enhebrados, angostos, torcidos.
Me gusta la poesía que anda sucia,
que es elemental y retorcida, que practica
lo insulso igual que lo fecundo, todo
va mezclado, mixtura de ángeles
con hermafroditas sexuales.
Me atrae la poesía que busca
la angustia y la fiebre del pino,
que alcanza la estatura de los reveses,
e incrementa, igual que en los hospitales,
las manchas de sangre.
La que es entrecortada, la dormida,
la que alza su lengua poderosamente
y halla su destino en el óxido y los túneles.
©
de cosas dormidas,
bodega inmensa donde
caben cienos y fangos,
latitudes perdidas y sombras.
Donde el sueño escancia
sus petulantes espuelas,
sobre territorios invertebrados.
Oh, poesía, vehículo
de eléctricos impulsos,
cortinas apelmazadas
que agregan su sustento
definitivo.
Refugio inequívoco,
de cosas que durmieron,
de cosas avanzadas,
de objetos y utensilios
sombríos,
que acercan sus edades de pinares
enhebrados, angostos, torcidos.
Me gusta la poesía que anda sucia,
que es elemental y retorcida, que practica
lo insulso igual que lo fecundo, todo
va mezclado, mixtura de ángeles
con hermafroditas sexuales.
Me atrae la poesía que busca
la angustia y la fiebre del pino,
que alcanza la estatura de los reveses,
e incrementa, igual que en los hospitales,
las manchas de sangre.
La que es entrecortada, la dormida,
la que alza su lengua poderosamente
y halla su destino en el óxido y los túneles.
©