Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desnuda la lluvia, va lavando el paisaje,
como lágrimas que llorase por mí el cielo
sobre esta tierra, ay, desolada y perdida,
dejada de la mano, triste y sin consuelo.
En los surcos abiertos con las limpias manos,
semillas sembradas en el afán de un sueño,
van naciendo las espigas, empuje de sol
y de agua, lucha del hambre de todo un pueblo.
Mas almas avarientas, las que no se sacian,
las que desconocen el valor del esfuerzo,
caen como plaga, los vividores amargos,
todos quienes se aferran al trabajo ajeno.
Y queda la tierra yerma, seca, herida,
convertida su entraña en lodazal de cieno,
mientras estas aves carroñeras emigran.
Mas la lluvia lava la esperanza de nuevo.