Antares
Poeta adicto al portal
Me quedé observando
como sus pies
se hundían en la arena,
dejando una ligera huella
que me llamaba a seguirla.
Desnuda...
Sólo vestía un libro,
del que resbaló el marca-páginas
y una ola traviesa
quiso llevarlo mar adentro.
Como quien rescata a un náufrago
en la tormenta, pude recuperarlo,
le devolví su marca-páginas.
Fue en ese momento que me perdí
en la vorágine mirada añil
que iluminó mi tristeza.
Imaginé besos deslizándose
por la curvatura perfecta de su cuello
hasta el vértice de su hombro.
Deseaba lamer
las cerezas
en las que culminaban sus senos,
con la intensidad exacta
para vivificarme.
Quise ser fugitiva
de mi fuero interno,
para conocer
las fronteras de su cuerpo.
Culminar en ella
el deseo mas bello
que jamás
había sentido.
Escribo a vuela pluma,
porque me nacen solos
los versos de su verbo.
Comprendí que fue
el color de su sonrisa
lo que llegó a mi alma.
Mi piel desangelada,
necesitaba su color.
Las dos
sellamos nuestro amor
en aquella playa,
como testigos...
La Luna y El Mar.
como sus pies
se hundían en la arena,
dejando una ligera huella
que me llamaba a seguirla.
Desnuda...
Sólo vestía un libro,
del que resbaló el marca-páginas
y una ola traviesa
quiso llevarlo mar adentro.
Como quien rescata a un náufrago
en la tormenta, pude recuperarlo,
le devolví su marca-páginas.
Fue en ese momento que me perdí
en la vorágine mirada añil
que iluminó mi tristeza.
Imaginé besos deslizándose
por la curvatura perfecta de su cuello
hasta el vértice de su hombro.
Deseaba lamer
las cerezas
en las que culminaban sus senos,
con la intensidad exacta
para vivificarme.
Quise ser fugitiva
de mi fuero interno,
para conocer
las fronteras de su cuerpo.
Culminar en ella
el deseo mas bello
que jamás
había sentido.
Escribo a vuela pluma,
porque me nacen solos
los versos de su verbo.
Comprendí que fue
el color de su sonrisa
lo que llegó a mi alma.
Mi piel desangelada,
necesitaba su color.
Las dos
sellamos nuestro amor
en aquella playa,
como testigos...
La Luna y El Mar.
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