coral
Una dama muy querida en esta casa.
xxxxxxx
¿No veis que están llorando?
Pregonan que de hambre
se murió su viejo,
apenas le quedaba
un pedacito de carne,
para forrar sus tristes huesos.
No tenían con que llevarlo al cementerio
y su cajón estaba hecho de cartón deshecho,
por cirios, cuatro mantas desteñidas
que prendieron para calentar su cuerpo.
¡Zumban las moscas por el abandono!
pues de jabones no sabia su pobre viejo
¡Ay ¡ que martirio, vivir en aquel cuerpo,
que nunca supo más que de retazos viejos.
¡Zumban las moscas alrededor del cuerpo
en vez de flores que adornaran su féretro!
no tuvo rosas, no tuvo cunas, no tuvo sueños
ni tampoco una losa donde escribir un epitafio,
sólo esta tierra donde pondrán sus huesos.
Pensar que hasta en la muerte,
que es una misma muerte,
unos son diferentes
con olor a incienso,
entre cantos sagrados despedidos...
Y otros son... simplemente muertos.
Prudencia Arenas
Coral
Última edición: