Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si en tus luminosos ojos de miel,
me dejaras ver lo íntimo de tus anhelos
de seguro jaspes rubíes y pañuelos
fuesen poco para luchar por ellos.
De que no hay otra cosa más roja
que los labios de tu boca seguro estoy,
y más que seguro, de vivir un buen futuro y si me prestas tus latidos, dormiré plácido y rendido en el nido de tus pechos que de algodón egipcio parecen hechos ajustados a tu piel.
Déjemos ya de ser un cuento Dulcinea, seamos realidad y no ilusiones, espejismos de dragones creando gigantescos ciclones enfurecidos.
Ya ven y quédate conmigo, galópemos en nuestro corcel rozagante de caricias y sensaciones por montones
Dejemos de soñar a que somos y seamos lo que aún no somos.
Los molinos soplan fuertes vientos contra nosotros. Déjame ver lo íntimo de tus anhelos, pues anhelo locamente hallarme en ellos.
me dejaras ver lo íntimo de tus anhelos
de seguro jaspes rubíes y pañuelos
fuesen poco para luchar por ellos.
De que no hay otra cosa más roja
que los labios de tu boca seguro estoy,
y más que seguro, de vivir un buen futuro y si me prestas tus latidos, dormiré plácido y rendido en el nido de tus pechos que de algodón egipcio parecen hechos ajustados a tu piel.
Déjemos ya de ser un cuento Dulcinea, seamos realidad y no ilusiones, espejismos de dragones creando gigantescos ciclones enfurecidos.
Ya ven y quédate conmigo, galópemos en nuestro corcel rozagante de caricias y sensaciones por montones
Dejemos de soñar a que somos y seamos lo que aún no somos.
Los molinos soplan fuertes vientos contra nosotros. Déjame ver lo íntimo de tus anhelos, pues anhelo locamente hallarme en ellos.
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