Itamar
Poeta asiduo al portal
Sobra resquicio en la atmósfera, llueve
revienta lluvia de ahorcadas flores.
Sobra demencia en la mesa de noche,
y en la almohada que vocifera una paz incierta
se desdobla el alma convertida en pena,
pena adolorida por el paso de los años,
por la coalición de cuerpo esfumados, ahogados en el limbo.
Llueve de nuevo, en la habitación desierta, en la austeridad, en la pobreza
culpable una lámpara, culpable su luz,
oscurece la fracción acumulada del recuerdo
y a la memoria un amor se convierte en extraña gratitud,
imposibilidad congénita clavada al ayer ha dejado en ruinas un altar
Como si leyera la historia inconclusa de un libro que reclama efemérides,
patria compuesta de sábanas y de cuerpos,
ya no hay ciudadanos han emigrado
ya el reflejo de ellos, en el espejo es ausencia,
ya las caricias en la piel son cicatrices, ya las almas han muerto
en la guerra que ha separado sus mundos, ya no queda nada, solo queda escribir (Su tierra fue conquistada, por el hombre aquel que dividió su corazón.), el epitafio.
revienta lluvia de ahorcadas flores.
Sobra demencia en la mesa de noche,
y en la almohada que vocifera una paz incierta
se desdobla el alma convertida en pena,
pena adolorida por el paso de los años,
por la coalición de cuerpo esfumados, ahogados en el limbo.
Llueve de nuevo, en la habitación desierta, en la austeridad, en la pobreza
culpable una lámpara, culpable su luz,
oscurece la fracción acumulada del recuerdo
y a la memoria un amor se convierte en extraña gratitud,
imposibilidad congénita clavada al ayer ha dejado en ruinas un altar
Como si leyera la historia inconclusa de un libro que reclama efemérides,
patria compuesta de sábanas y de cuerpos,
ya no hay ciudadanos han emigrado
ya el reflejo de ellos, en el espejo es ausencia,
ya las caricias en la piel son cicatrices, ya las almas han muerto
en la guerra que ha separado sus mundos, ya no queda nada, solo queda escribir (Su tierra fue conquistada, por el hombre aquel que dividió su corazón.), el epitafio.