Martín Renán
Poeta adicto al portal
A fuego de kerosene
pirómano
en la memoria;
a dos cuartas lobo azul
y el corazón roto
de algún peatón.
Una "estrella de rock" quema su amuleto
otra vez
por curiosidad
—sonríe—
disimula un poco
en el afiche
que rueda en el asfalto.
Y este corazón fanático
lleno de sueños;
en otro día
debe soñar antes
que a medianoche la dosis
inexacta
duele menos.
Cielo gris, mismo color bajo lupa
enérgica,
en secreto una estrella
cuerpo a tierra
grita a voz de micrófono,
mientras,
la canción inacabada.
Neurastenia, tocó fondo el alma
—de horas—
el mechero en la botella
no olvida: nocturnal
entonces,
es necesario
empezar de cero
detrás de bastidores.
A la luz del semáforo arde otro ídolo.
pirómano
en la memoria;
a dos cuartas lobo azul
y el corazón roto
de algún peatón.
Una "estrella de rock" quema su amuleto
otra vez
por curiosidad
—sonríe—
disimula un poco
en el afiche
que rueda en el asfalto.
Y este corazón fanático
lleno de sueños;
en otro día
debe soñar antes
que a medianoche la dosis
inexacta
duele menos.
Cielo gris, mismo color bajo lupa
enérgica,
en secreto una estrella
cuerpo a tierra
grita a voz de micrófono,
mientras,
la canción inacabada.
Neurastenia, tocó fondo el alma
—de horas—
el mechero en la botella
no olvida: nocturnal
entonces,
es necesario
empezar de cero
detrás de bastidores.
A la luz del semáforo arde otro ídolo.