NATHALIA-IV
En tus poros calmos
las horas silvestres
me regalan dulces pensamientos.
Cada esquina quiere ser
una flor en tu pelo
abriéndose a las estaciones del corazón
que busca en la humedad nocturna
la flor del ruiseñor.
Con tu mirada la tarde cambia
siempre cambia
y me consume
en el rubor que corre
por los pasillos sin sombra...
vuelo de pájaros empujados
por el delirio de un sueño que nació
bajo el manto furioso de abril.
Mis cielos eran ciegos
y mis tardes oscuras
hasta que en tus ojos encontré
el afán de los lirios
y en tu voz la nota suave
sobre las aguas…
Eban
(Septiembre, 2019)