Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
AÑORANZA
Divagaba el pensamiento
con las alas del hastío,
pesadumbre que marchita
los plumajes de este crío.
Son los campos tan aciagos
sin la lluvia ni el rocío,
y las mentes de los hombres
que no abrigan todo el frío.
En las nieves, en los llantos
esperando va el sombrío,
malhechor de sentimientos
que coarta todo brío.
Yo quisiera de tus ojos
los colores y el bravío,
pero ahora yo me pierdo
yo sin ellos me extravío.
Dvaldés
Divagaba el pensamiento
con las alas del hastío,
pesadumbre que marchita
los plumajes de este crío.
Son los campos tan aciagos
sin la lluvia ni el rocío,
y las mentes de los hombres
que no abrigan todo el frío.
En las nieves, en los llantos
esperando va el sombrío,
malhechor de sentimientos
que coarta todo brío.
Yo quisiera de tus ojos
los colores y el bravío,
pero ahora yo me pierdo
yo sin ellos me extravío.
Dvaldés