NATHALIA- VIII
Enterneces el cielo que me mira
entre las órbitas del silencio,
enterneces el mar
y el golpe de las olas no acabadas.
Aquí emerges como todo los días
y cantas por mi boca y bailas entres mis dedos,
eres "TELALIT"en el regazo de la noche
caña limpia en la tienda nocturna
un suspiro que arrastra los goznes
de mi alma, puerta que se cierra y se abre
en un coito de blanda melancolía.
Sólo sabía de los inviernos
y las ciudades pantanosas,
pero tú creciste alta en mis pensamientos
alta y transparente
en el lecho de mis palabras.
Te escribo desde donde
un pájaro enhebra su canto con la luz,
te escribo
cayendo boca arriba
en el silencio benévolo y en el vibrante amasijo
que arde en la oscuridad.
Inquieta y misteriosa
te recuestas entre mis brazos,
aquí y allá danza tu cuerpo
en el sol que perfora
en el río que estira mis alas
en un cuerpo de agua y luz...
Eban
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