Paseo por el amor y la muerte

Pessoa

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Noche nacida de un olvido

La respiración del mar profunda y agitada

me sumerge en los prados

que en su fondo se ocultan


Son las luces de las miradas extraviadas

buscadoras de tritones y sirenas

las que revuelven sin encontrarlo

la carnal envoltura de mi sudario blanco


El nocturno mar sin lámparas ni pájaros graznadores

el mar durante la noche alevosa

es mi cómplice en esos paseos en los que se nos mueren estrellas

y suicidas recurrentes adornan con sus gráciles caídas

la árida geometría de los acantilados.


Rodeado de cabelleras como algas

fructificadas por la coyunda del sol

me recreo en la fragmentada visión de lo inasible

mientras un pequeño barco traza geometrías sin sentido.


Alguien muere allá a lo lejos

es tan placentero morir en el mar

con la absoluta certeza

de ser noticia de prensa

¡Que rojiza irrisión!


Crece en el horizonte recién pintado

la ilusión de una catedral hecha de música

o caricias alveoladas

o tal vez de corales desprendidos de sus alas


La pálida grafía de las espumas

narra versos equivocados

mientras los escorzos del perenne suicida

corrigen las faltas de ortografía


Recuerdo la ciudad y sus vibrantes orquestas

ahora que son fiestas en el pueblo

la ciudad apabullante que silencia las músicas de las calles

y los fuegos de artificio denuncian estrellas marchitas


El sólido trasdós de la sierra que monta oscuro sobre negro

disimulando los malvas de un ocaso que fue su predecesor

convoca en los parques recién plantados

toda la pléyade de corzos y manuales de uso


Es la lejanía inquebrantable de las tablas de logaritmos

es la inédita ecuación que define la curvatura de un vientre femenino

archiperfección inefable que profano diariamente

mientras me llega el lívido consuelo

de la esperada carta de amor.



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Ilus.: Paul Delvaux. La Sirena. 1969
 
Solo debo decir, que tus poemas tienen una verdadera expresividad, siempre creativa, profunda
y singular. Porque cuando uno te lee, puede recorrer cada lugar, cada imagen que mencionas.
como si uno lo estuviera viviendo... y, ese es tu particular talento, estimado compañero Miguel.
Un placer saludarlo, como siempre.
Su amigo:
 
Mi agradecimiento como siempre, querido amigo Iván, por tu lectura y tu expresivo comentario. Es muy halagador -y comprometido- que un lector de poesía como es tu caso encuentre esos valores en mis versos, nacidos en momentos de muy distinto talante. Te envío un fuerte abrazo, amigo mío.
miguel
 
Noche nacida de un olvido

La respiración del mar profunda y agitada

me sumerge en los prados

que en su fondo se ocultan


Son las luces de las miradas extraviadas

buscadoras de tritones y sirenas

las que revuelven sin encontrarlo

la carnal envoltura de mi sudario blanco


El nocturno mar sin lámparas ni pájaros graznadores

el mar durante la noche alevosa

es mi cómplice en esos paseos en los que se nos mueren estrellas

y suicidas recurrentes adornan con sus gráciles caídas

la árida geometría de los acantilados.


Rodeado de cabelleras como algas

fructificadas por la coyunda del sol

me recreo en la fragmentada visión de lo inasible

mientras un pequeño barco traza geometrías sin sentido.


Alguien muere allá a lo lejos

es tan placentero morir en el mar

con la absoluta certeza

de ser noticia de prensa

¡Que rojiza irrisión!


Crece en el horizonte recién pintado

la ilusión de una catedral hecha de música

o caricias alveoladas

o tal vez de corales desprendidos de sus alas


La pálida grafía de las espumas

narra versos equivocados

mientras los escorzos del perenne suicida

corrigen las faltas de ortografía


Recuerdo la ciudad y sus vibrantes orquestas

ahora que son fiestas en el pueblo

la ciudad apabullante que silencia las músicas de las calles

y los fuegos de artificio denuncian estrellas marchitas


El sólido trasdós de la sierra que monta oscuro sobre negro

disimulando los malvas de un ocaso que fue su predecesor

convoca en los parques recién plantados

toda la pléyade de corzos y manuales de uso


Es la lejanía inquebrantable de las tablas de logaritmos

es la inédita ecuación que define la curvatura de un vientre femenino

archiperfección inefable que profano diariamente

mientras me llega el lívido consuelo

de la esperada carta de amor.



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Ilus.: Paul Delvaux. La Sirena. 1969


Lo que se enmienda al pasar la noche por los ojos noctámbulos, bien, uno quisiera que el hilo de luz alumbre como el faro esperanzador y la clave para no dolernos.

saludos
 
Noche nacida de un olvido

La respiración del mar profunda y agitada

me sumerge en los prados

que en su fondo se ocultan


Son las luces de las miradas extraviadas

buscadoras de tritones y sirenas

las que revuelven sin encontrarlo

la carnal envoltura de mi sudario blanco


El nocturno mar sin lámparas ni pájaros graznadores

el mar durante la noche alevosa

es mi cómplice en esos paseos en los que se nos mueren estrellas

y suicidas recurrentes adornan con sus gráciles caídas

la árida geometría de los acantilados.


Rodeado de cabelleras como algas

fructificadas por la coyunda del sol

me recreo en la fragmentada visión de lo inasible

mientras un pequeño barco traza geometrías sin sentido.


Alguien muere allá a lo lejos

es tan placentero morir en el mar

con la absoluta certeza

de ser noticia de prensa

¡Que rojiza irrisión!


Crece en el horizonte recién pintado

la ilusión de una catedral hecha de música

o caricias alveoladas

o tal vez de corales desprendidos de sus alas


La pálida grafía de las espumas

narra versos equivocados

mientras los escorzos del perenne suicida

corrigen las faltas de ortografía


Recuerdo la ciudad y sus vibrantes orquestas

ahora que son fiestas en el pueblo

la ciudad apabullante que silencia las músicas de las calles

y los fuegos de artificio denuncian estrellas marchitas


El sólido trasdós de la sierra que monta oscuro sobre negro

disimulando los malvas de un ocaso que fue su predecesor

convoca en los parques recién plantados

toda la pléyade de corzos y manuales de uso


Es la lejanía inquebrantable de las tablas de logaritmos

es la inédita ecuación que define la curvatura de un vientre femenino

archiperfección inefable que profano diariamente

mientras me llega el lívido consuelo

de la esperada carta de amor.



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Ilus.: Paul Delvaux. La Sirena. 1969
Plantear la noche en ese envoltorio donde el surrealismo se adjunta con forma
escenograficas que despiertan esa jaula de sentimientos expresados. el poema
al final se encauza en esas interminables raices donde los errantes sueños
piden vida. excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Muchas gracias, Ben por este inesperado "bis". La potente dinámica del foro hace efímeros nuestros poemas y es muy de agradecer este reverdecer que, a veces, se produce, gracias a compañeros como tú. Un cordial saludo,
miguel
 
Vaya, Doña Guadalupe; parece que se ha recorrido usted mis últimos aportes poéticos. Ardua tarea; espero que no se haya aburrido demasiado. Pero como se que en cada verso leído ha dejado usted (o tú, que no hay razón para cambiar el pronombre) tu porción de cariño no puedo por menos que expresarte mi enorme agradecimiento por este recorrido. Con mi saludo más cariñoso,
miguel
 

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