BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me dijeron que mis poemas
no tienen color ni sabor ni género.
No sabía yo, ni podía saberlo,
que el poema en sí, debía tener
sexo, género, ser chica o estar
hecho un chaval.
Pero yo, que siempre me anticipo,
y soy, aunque esté mal decirlo,
más listo que el hambre, le he dado
un giro, de faldas, al verso y a la temática
del mismo.
Y me he quedado tranquilo.
He aprendido de todo esto,
que el amor está muy valorado,
que no hay poeta que se precie
que no obtenga de una mujer,
su máxima inspiración, y por si
esto fuera poco, que hay que hablar
políticamente, da igual si es correcta
o incorrectamente, dentro del poema.
Que hay que estar loco para saciarte
siempre de los mismos temas, y dar
las mismas pinceladas al cuadro que terminas.
Pero ya mi poema tiene género y eso
me congratula; al menos, eso no enervará
más a mis amigos-.
©
no tienen color ni sabor ni género.
No sabía yo, ni podía saberlo,
que el poema en sí, debía tener
sexo, género, ser chica o estar
hecho un chaval.
Pero yo, que siempre me anticipo,
y soy, aunque esté mal decirlo,
más listo que el hambre, le he dado
un giro, de faldas, al verso y a la temática
del mismo.
Y me he quedado tranquilo.
He aprendido de todo esto,
que el amor está muy valorado,
que no hay poeta que se precie
que no obtenga de una mujer,
su máxima inspiración, y por si
esto fuera poco, que hay que hablar
políticamente, da igual si es correcta
o incorrectamente, dentro del poema.
Que hay que estar loco para saciarte
siempre de los mismos temas, y dar
las mismas pinceladas al cuadro que terminas.
Pero ya mi poema tiene género y eso
me congratula; al menos, eso no enervará
más a mis amigos-.
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