BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejo descalzos los pies.
Sobre el aparador reina
una absoluta anarquía:
miembros de la realeza
doméstica, hallan acomodo;
entre ellas baratijas y bisuterías,
pertenecientes de aquella que ya
no está.
Mis pies reposan con humareda
caballos sigilosos los han perseguido.
Me adentro en la madera de ese
reflejo que se escurre en el espejo:
sí, no hay duda, ese despojo, soy yo.
©
Sobre el aparador reina
una absoluta anarquía:
miembros de la realeza
doméstica, hallan acomodo;
entre ellas baratijas y bisuterías,
pertenecientes de aquella que ya
no está.
Mis pies reposan con humareda
caballos sigilosos los han perseguido.
Me adentro en la madera de ese
reflejo que se escurre en el espejo:
sí, no hay duda, ese despojo, soy yo.
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