Andres Saavedra
Poeta recién llegado
Como el cielo se entrega al alba,
como las estrellas se entregan a la noche,
así te recuerdo, tan hermosa y callada,
como la primera vez que escuche tu nombre.
La distancia pudo más que nuestro cariño
y sin embargo en este cuento aún no todo está escrito,
pues tu presencia persiste en mi corazón de niño
y el brillo de tus ojos sigue provocando mis suspiros.
Te he soñado en noches frías,
anhelando el calor de tu cuerpo junto al mío,
he soñado tantas veces con tus caricias
y el recuerdo de tu cuerpo se ha convertido en mi delirio.
Mujer, amiga, amante y niña
no hay nada que se compare a tu belleza
y aun siendo ajena te siento mía
porque no hay nada que borre de mi corazón tu esencia.
Sin ser tu dueño le hable de ti a la luna,
ella me consoló por tu partida
prometiéndome que nuestras almas serían una,
señalando tu futuro como parte de mi vida.
El recuerdo de tu sonrisa me acompaña en mi camino
y el aroma de tu cuerpo sigue habitando mi ser,
porque a mi lado te traerá el destino
y esta historia volverá a nacer.
como las estrellas se entregan a la noche,
así te recuerdo, tan hermosa y callada,
como la primera vez que escuche tu nombre.
La distancia pudo más que nuestro cariño
y sin embargo en este cuento aún no todo está escrito,
pues tu presencia persiste en mi corazón de niño
y el brillo de tus ojos sigue provocando mis suspiros.
Te he soñado en noches frías,
anhelando el calor de tu cuerpo junto al mío,
he soñado tantas veces con tus caricias
y el recuerdo de tu cuerpo se ha convertido en mi delirio.
Mujer, amiga, amante y niña
no hay nada que se compare a tu belleza
y aun siendo ajena te siento mía
porque no hay nada que borre de mi corazón tu esencia.
Sin ser tu dueño le hable de ti a la luna,
ella me consoló por tu partida
prometiéndome que nuestras almas serían una,
señalando tu futuro como parte de mi vida.
El recuerdo de tu sonrisa me acompaña en mi camino
y el aroma de tu cuerpo sigue habitando mi ser,
porque a mi lado te traerá el destino
y esta historia volverá a nacer.