BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando el cuerpo pesa
y se escuchan crujidos
y se alteran los sonidos
y vuelan los pájaros dormidos,
y se acercan a las casas como a un
manantial proscrito, es entonces
cuando adivino la lentitud con
que un ave, utiliza todo su plumaje
para llegar hasta mi propia casa.
Las adivinanzas juegan a su favor,
los drenajes y apósitos basculan como
un periódico atrasado, y las pesas diezmadas
de la vendimia, recuperan su nombre soslayado.
Cuando yo juego a la palabra,
y genero indigentes formas de nombrarla,
es entonces que no llega el sustantivo preciso
y quedo aterido de frío, suspenso de corazón
y de nombre-.
©
y se escuchan crujidos
y se alteran los sonidos
y vuelan los pájaros dormidos,
y se acercan a las casas como a un
manantial proscrito, es entonces
cuando adivino la lentitud con
que un ave, utiliza todo su plumaje
para llegar hasta mi propia casa.
Las adivinanzas juegan a su favor,
los drenajes y apósitos basculan como
un periódico atrasado, y las pesas diezmadas
de la vendimia, recuperan su nombre soslayado.
Cuando yo juego a la palabra,
y genero indigentes formas de nombrarla,
es entonces que no llega el sustantivo preciso
y quedo aterido de frío, suspenso de corazón
y de nombre-.
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