lesmo
Poeta veterano en el portal
Luna en Granada
La Luna preciosa
se queda en la enagua,
la tejió, graciosa,
de un salto del agua.
Viene de paseo
del cielo a Granada,
le deja un pareo
a Sierra Nevada.
Las fuentes, alguna,
repica su caño,
se posa la Luna
y no es un engaño.
La Luna del cielo
se baja y se baja,
y a algún pobre anhelo
le da una mortaja.
Y en la acequia corre
buscando a La Vega,
saltó de la Torre
de la Vela y juega.
Hay una chiquilla
de piel aceituna,
con ella, si brilla,
se queda la Luna.
La Luna lunera,
blanca compañía,
la quiere a su vera
hasta el ser de día.
Se va por la almena
saltando una a una,
ayer cuando llena,
hoy mengua la Luna.
Trenzas con estrellas
hace, y la guirnalda,
la Luna, y aquellas
caen por la espalda.
A Granada roza
cantándole alegros
la Luna, ¡qué moza,
qué ojos tan negros!
La Luna se marcha
por los olivares,
los montes de escarcha
brillan con lunares.
La Luna preciosa
se queda en la enagua,
la tejió, graciosa,
de un salto del agua.
Viene de paseo
del cielo a Granada,
le deja un pareo
a Sierra Nevada.
Las fuentes, alguna,
repica su caño,
se posa la Luna
y no es un engaño.
La Luna del cielo
se baja y se baja,
y a algún pobre anhelo
le da una mortaja.
Y en la acequia corre
buscando a La Vega,
saltó de la Torre
de la Vela y juega.
Hay una chiquilla
de piel aceituna,
con ella, si brilla,
se queda la Luna.
La Luna lunera,
blanca compañía,
la quiere a su vera
hasta el ser de día.
Se va por la almena
saltando una a una,
ayer cuando llena,
hoy mengua la Luna.
Trenzas con estrellas
hace, y la guirnalda,
la Luna, y aquellas
caen por la espalda.
A Granada roza
cantándole alegros
la Luna, ¡qué moza,
qué ojos tan negros!
La Luna se marcha
por los olivares,
los montes de escarcha
brillan con lunares.
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