BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Destruyo los días pasados
surgen alas momentáneas
un nuevo pasado con su matemática
frágil
de hueso depurado.
En la encimera del colegio
quedan los aniversarios fracasados
por tanta estúpida malicia.
Madera, rincones o desvanes,
cobertizos de un sinfín de niños
escuálidos y cabezones, tozudos.
Una ecuánime belleza que tropieza
por todos los sitios, angelicalmente.
Siempre ese nefasto verdor de los muros
y de las acequias; ese montón de veneno
que ruge con su igualitaria venganza.
Excelente, aplausos para la vocación
de un niño tramposo; la guerra arde
y todo termina en trapos obstruyendo
las arterias.
Nuevos ciclos vendrían si el diablo
obtuviera su luz de un pequeño promontorio.
Donde habitarán las luces del compromiso
dañino.
En su sendero enigmático las setas del hambre
dan de beber a un anciano.
©
surgen alas momentáneas
un nuevo pasado con su matemática
frágil
de hueso depurado.
En la encimera del colegio
quedan los aniversarios fracasados
por tanta estúpida malicia.
Madera, rincones o desvanes,
cobertizos de un sinfín de niños
escuálidos y cabezones, tozudos.
Una ecuánime belleza que tropieza
por todos los sitios, angelicalmente.
Siempre ese nefasto verdor de los muros
y de las acequias; ese montón de veneno
que ruge con su igualitaria venganza.
Excelente, aplausos para la vocación
de un niño tramposo; la guerra arde
y todo termina en trapos obstruyendo
las arterias.
Nuevos ciclos vendrían si el diablo
obtuviera su luz de un pequeño promontorio.
Donde habitarán las luces del compromiso
dañino.
En su sendero enigmático las setas del hambre
dan de beber a un anciano.
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