De caminos y algarrobales
de luceros, papeles y montañas...
de palabras llamándote en desvelos
suelo retornar, como el sol, como la lluvia,
hacia el rocío de plaza donde te conocí.
Y respiro exhalando tus sonrisas
¿de qué luz azul de oro nacida?
y cierro mis ojos como otoñando
entre tu alma y corazón ahí reposando
para no despertarme sin tu recuerdo.
¿Cuándo fue que la vida, recogiendo
las cortinas, abrió sus ventanales alas
y liberó nuestro sísmico amor
como tristes, heridas golondrinas?
Te espero en los caminos...
en los campos milenarios del tiempo,
del tiempo que no duerme ni despierta,
como sombras derramadas,
como hojas dolidas por el viento,
como manos sin destino ni siembra...
Te espero, sí, en los últimos acordes
donde comienzan las primeras melodías
esas que mis versos te escribían
con las raíces de mí pecho en ti florecidas.
de luceros, papeles y montañas...
de palabras llamándote en desvelos
suelo retornar, como el sol, como la lluvia,
hacia el rocío de plaza donde te conocí.
Y respiro exhalando tus sonrisas
¿de qué luz azul de oro nacida?
y cierro mis ojos como otoñando
entre tu alma y corazón ahí reposando
para no despertarme sin tu recuerdo.
¿Cuándo fue que la vida, recogiendo
las cortinas, abrió sus ventanales alas
y liberó nuestro sísmico amor
como tristes, heridas golondrinas?
Te espero en los caminos...
en los campos milenarios del tiempo,
del tiempo que no duerme ni despierta,
como sombras derramadas,
como hojas dolidas por el viento,
como manos sin destino ni siembra...
Te espero, sí, en los últimos acordes
donde comienzan las primeras melodías
esas que mis versos te escribían
con las raíces de mí pecho en ti florecidas.
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