Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
En los cielos de diamantes
precipitan los sentidos,
nubarrones de latidos
de tormentas extasiantes
Iluminan los semblantes
fieros rayos y gemidos,
son los besos consentidos
con sus luces fulgurantes.
Movimientos delirantes
bailan vientos atrevidos,
con sus cantos conmovidos
de caricias excitantes.
Aguaceros desbordantes
bellos cuerpos complacidos,
enredados consumidos
por las lluvias incesantes.
Son calmados infartantes
huracanes extinguidos,
en los cielos desvestidos
amanecen los amantes.
Dvaldés
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