Dvaldés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Verde Monumento
Declaman altos Álamos al viento
suplicio en su ligera envergadura.
Los árboles no callan pensamiento
los gritan al clamor de su figura.
Los pájaros del verde monumento
se lanzan por el agua en su locura.
Cayendo va el rugiente sufrimiento
esparce toda vena esa fractura.
El río, un veraz líquido testigo
ahora es negro campo de sus santos,
unguento de sus aves, van consigo
rumores de los vástagos en llantos.
El álamo relata con su amigo
dolores de su pena y desencantos
Dvaldés
Declaman altos Álamos al viento
suplicio en su ligera envergadura.
Los árboles no callan pensamiento
los gritan al clamor de su figura.
Los pájaros del verde monumento
se lanzan por el agua en su locura.
Cayendo va el rugiente sufrimiento
esparce toda vena esa fractura.
El río, un veraz líquido testigo
ahora es negro campo de sus santos,
unguento de sus aves, van consigo
rumores de los vástagos en llantos.
El álamo relata con su amigo
dolores de su pena y desencantos
Dvaldés
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