Hiba
Poeta recién llegado
La están matando otra vez.
Ella dijo que lo hacía
una vez de cada diez años,
pero ellos la matan anualmente, cada semana,
algunos incluso lo hacen a diario,
llevan su muerte en sus mentes
y la ejecutan. Les ahorra
crear sus propios problemas;
pueden morir a través de ella
sin tener que tomar
esa trágica decisión. La desentierran,
la hacen repetir sus actos.
Se les ha ocurrido hacer una película
para aquellos incapaces
de imaginar su cuerpo, cabeza en el horno,
dejando hijos en la orfandad. Luego
la rebobinarán
para poder verla morir
una y otra vez desde el inicio.
Devoradores de cacahuete,
después de haberse entretenido
a costa de la muerte de mi madre, se irán a casa,
cada uno llevará su imagen,
sin vida -un suvenir.
Quizá hasta compren el vídeo.
Cuando alguien lo vea por televisión
solo tendría que presionar “pausa”
si desea poner a hervir una tetera,
mientras mi madre contiene su aliento en la pantalla
para terminar muriendo después del té.
Los productores han reunido
trozos de su cuerpo,
quieren que los vea.
Requieren apósitos para cubrir uniones
y disimular las prótesis
de esta nueva versión de mi madre.
Quieren usar su poesía
como costuras y suturas
para darle credibilidad.
Piensan que debería fascinarme-
tenerla de regreso, piensan
que debería darles los versos de mi madre
para llenar la boca de su monstruo,
esa muñeca suicida llamada Sylvia,
que caminará y hablará
y morirá a voluntad,
y morirá, y morirá
y por siempre seguirá muriendo.
Ella dijo que lo hacía
una vez de cada diez años,
pero ellos la matan anualmente, cada semana,
algunos incluso lo hacen a diario,
llevan su muerte en sus mentes
y la ejecutan. Les ahorra
crear sus propios problemas;
pueden morir a través de ella
sin tener que tomar
esa trágica decisión. La desentierran,
la hacen repetir sus actos.
Se les ha ocurrido hacer una película
para aquellos incapaces
de imaginar su cuerpo, cabeza en el horno,
dejando hijos en la orfandad. Luego
la rebobinarán
para poder verla morir
una y otra vez desde el inicio.
Devoradores de cacahuete,
después de haberse entretenido
a costa de la muerte de mi madre, se irán a casa,
cada uno llevará su imagen,
sin vida -un suvenir.
Quizá hasta compren el vídeo.
Cuando alguien lo vea por televisión
solo tendría que presionar “pausa”
si desea poner a hervir una tetera,
mientras mi madre contiene su aliento en la pantalla
para terminar muriendo después del té.
Los productores han reunido
trozos de su cuerpo,
quieren que los vea.
Requieren apósitos para cubrir uniones
y disimular las prótesis
de esta nueva versión de mi madre.
Quieren usar su poesía
como costuras y suturas
para darle credibilidad.
Piensan que debería fascinarme-
tenerla de regreso, piensan
que debería darles los versos de mi madre
para llenar la boca de su monstruo,
esa muñeca suicida llamada Sylvia,
que caminará y hablará
y morirá a voluntad,
y morirá, y morirá
y por siempre seguirá muriendo.