G
Gustavo Cervantes
Invitado
Me dijiste te quiero mucho y encendiste,
la llama de este amor en que ardiente vivo,
esperando quizás un avanza... o un olvido.
Hoy puedo perderme en la locura de tenerte,
en las avenidas brillantes de tus ojos,
en las cimas bronzas de tus pechos,
en la duna de silencios que es tu ombligo,
y en la selva perfecta de tu orquídea.
¡oh vida!
Hoy puedo perderme en la locura de tenerte,
vení, acércate a mis deseos de poseerte;
embriágame de ti con ese baile sensual de tus caderas,
mécete cadenciosa en el cuerpo mio que te sostiene.
Susúrrame tus cantos y tus gritos de alegre ninfa,
escribe un verso en el mástil de mi cuerpo que es tu nave,
escápate a un cielo azul repleto de luces y de sueños.
y abrázame en las alas de tu orgasmo...Mía náyade.
la llama de este amor en que ardiente vivo,
esperando quizás un avanza... o un olvido.
Hoy puedo perderme en la locura de tenerte,
en las avenidas brillantes de tus ojos,
en las cimas bronzas de tus pechos,
en la duna de silencios que es tu ombligo,
y en la selva perfecta de tu orquídea.
¡oh vida!
Hoy puedo perderme en la locura de tenerte,
vení, acércate a mis deseos de poseerte;
embriágame de ti con ese baile sensual de tus caderas,
mécete cadenciosa en el cuerpo mio que te sostiene.
Susúrrame tus cantos y tus gritos de alegre ninfa,
escribe un verso en el mástil de mi cuerpo que es tu nave,
escápate a un cielo azul repleto de luces y de sueños.
y abrázame en las alas de tu orgasmo...Mía náyade.