Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Bajo la denominación de tus caricias,
forjadas en cadencias de serpiente,
mido la música experta del oxígeno,
bajo la sobriedad de las tablas periódicas
-Cada vez entiendo más porque nunca expondrás tu desnudo en mi presencia-,
ante los elementos que nacen de la ciencia,
explicación solemne de los rayos solares,
o el flexo en tu mesilla que observo desde el folio,
casi enterrado ya, entre sillas que apilan mis pensantes posturas.
De aquí debe nacer el deber de sentir
-Debe y "debe nacer" no son lo mismo, o eso dice en las tres líneas de mi frente
Solo una más, para un número par.-,
pero mis aventuras son indemnes, mis affaires nunca son daños colaterales,
aunque haya fornicado ya sobre un altar.
La reliquia que guardo no es mi religión, sino solo un consuelo que rompe mis bolsillos
-La costura, tan solo para heridas. El hilo conductor de mi vacío.-,
una vez apaleados los ídolos que visten las multinacionales
-Reverencia ante el cuerpo.-,
queda solo decirte que solamente lloro cuando piso mi sombra en presencia de extraños
-Propaganda en mi buzón...-.