La invitación está hecha

la_piedra_insular

Poeta asiduo al portal
La invitación esta hecha
ojala borrase de tu cartografía el nervio.

Mira el miedo que llevo en el licor de mi oquedad
todo contrariado,
no supimos ser los villanos y en la dulce
agonía de la noche
nos desdibujamos.

(besar la sal)
de la sangre
desprendíamos del horizonte un pétalo de amor
con el fuego en las pupilas
recogíamos el pudor
y sin ser amantes
y sin ser la mordida del silencio
aborrajamos
el trino...

Cada uno con sus hechos nos
hacíamos el ritmo cíclico
mas que nada fue
retroceder en el silencio sin dejar huellas y
en la recogida confundida del fruto
nos abrazamos en un giro sin retorno
sin la vergüenza de nuestra memoria.

Aquel ruido nos acechó
mucho mas inquietos que el silencio,
nos fuimos entregando
en un salvaje desprendimiento de flor
en flor
mucho mas allá del pantano
como un fruto
retraído
endiosado
digo;
mucho mas allá
del interior de nuestra propia oscuridad.

Nos quitamos el tiempo
para abrir de la mano los dos
la plaga del misterio y
nos dio el vértigo del naufragio
que quizás,
no quisimos retornar...

He visto tu horizonte
sin ser parte
(uno
amargo y
lacerioso
el otro; mutando)
en la tentativa del amor sin besar el hielo...

De nada nos sirvió la
poesía
todo nos fue negado
al borde de la fragata
te golpie la frente
y recibí de ti el mundo en un poema barroco
cada piedra de maleza nos entrego la impureza
que nos corroía la espalda
te vacíe de secretos en la miseria
en la altura de la plaza cuando el otoño era un verso
quise abrazar la moraleja de tu vientre
desde tu ventana
al obsceno miedo filial,

me atraganté la vida
y en tu luz me desvanecí
como un ave lumbrera
en mis propios ojos alfil.


 
Última edición:
La invitación esta hecha
ojala borrase de tu cartografía el nervio.

Mira el miedo que llevo en el licor de mi oquedad
no supimos ser los villanos en la dulce
agonía
de la sangre cuando nos desprendíamos del horizonte
con el fuego en las pupilas que nos recogía el pudor
y sin ser amantes
y sin ser la mordida del silencio
aborrajamos
el trino
cada uno con sus hechos no
hacíamos el ritmo,
mas que retroceder en el silencio
en la recogida confundida del fruto
nos abrazamos en un giro sin retorno
sin la vergüenza de nuestra memoria
aquel ruido nos acecho
mucho mas inquieto que el silencio
nos fuimos entregando
en un salvaje amor de flor
como un fruto
retraído
mucho mas allá
del interior de nuestra oscuridad
nos quitamos el tiempo
para abrir de la mano los dos
la plaga del misterio
nos dio el vértigo del naufragio
quizás
los dos nos quisimos sin ser parte
uno
amargo y
lacerioso
el otro mutando
en la tentativa del amor sin besar el hielo...

De nada nos sirvió la
poesía
todo nos fue negado
al borde de la fragata
te golpie la frente
y recibí de ti el mundo en un poema barroco
cada piedra de maleza nos entrego la impureza
que nos corroía la espalda
te vacíe de secretos en la miseria
en la altura de la plaza cuando el otoño era un verso
quise abrazar la moraleja de tu vientre
desde tu ventana
el obsceno miedo filial

me atraganté la vida
y en tu luz me desvanecí
como un ave lumbrera
en mis propios ojos.

Muy bonito poema
 
La invitación esta hecha
ojala borrase de tu cartografía el nervio.

Mira el miedo que llevo en el licor de mi oquedad
no supimos ser los villanos en la dulce
agonía de la noche
(besas la sal)
de la sangre y
cuando nos desprendíamos del horizonte
con el fuego en las pupilas
que nos recogía el pudor
y sin ser amantes
y sin ser la mordida del silencio
nos
aborrajamos
el trino...

Cada uno con sus hechos no
hacíamos el ritmo cíclico
mas que nada fue
retroceder en el silencio sin dejar huellas y
en la recogida confundida del fruto
nos abrazamos en un giro sin retorno
sin la vergüenza de nuestra memoria.

Aquel ruido nos acecho
mucho mas inquieto que el silencio
nos fuimos entregando
en un salvaje amor de flor
como un fruto
retraído
empantano-so
mucho mas allá
del interior de nuestra propia oscuridad,

nos quitamos el tiempo
para abrir de la mano los dos
la plaga del misterio y
nos dio el vértigo del naufragio
que quizás,
los dos nos quisimos retornar...

He visto tu horizonte
sin ser parte
(uno
amargo y
lacerioso
el otro mutando)
en la tentativa del amor sin besar el hielo...

De nada nos sirvió la
poesía
todo nos fue negado
al borde de la fragata
te golpie la frente
y recibí de ti el mundo en un poema barroco
cada piedra de maleza nos entrego la impureza
que nos corroía la espalda
te vacíe de secretos en la miseria
en la altura de la plaza cuando el otoño era un verso
quise abrazar la moraleja de tu vientre
desde tu ventana
el obsceno miedo filial,

me atraganté la vida
y en tu luz me desvanecí
como un ave lumbrera
en mis propios ojos.

No siempre nos corresponde ser perfectos
 
La invitación esta hecha
ojala borrase de tu cartografía el nervio.

Mira el miedo que llevo en el licor de mi oquedad
todo contrariado,
no supimos ser los villanos y en la dulce
agonía de la noche
nos desdibujamos.

(besas la sal)
de la sangre
desprendíamos del horizonte un pétalo de amor
con el fuego en las pupilas
recogíamos el pudor
y sin ser amantes
y sin ser la mordida del silencio
aborrajamos
el trino...

Cada uno con sus hechos no
hacíamos el ritmo cíclico
mas que nada fue
retroceder en el silencio sin dejar huellas y
en la recogida confundida del fruto
nos abrazamos en un giro sin retorno
sin la vergüenza de nuestra memoria.

Aquel ruido nos acecho
mucho mas inquieto que el silencio
nos fuimos entregando
en un salvaje amor de flor
como un fruto
retraído
empantano-so
mucho mas allá
del interior de nuestra propia oscuridad,

nos quitamos el tiempo
para abrir de la mano los dos
la plaga del misterio y
nos dio el vértigo del naufragio
que quizás,
los dos nos quisimos retornar...

He visto tu horizonte
sin ser parte
(uno
amargo y
lacerioso
el otro mutando)
en la tentativa del amor sin besar el hielo...

De nada nos sirvió la
poesía
todo nos fue negado
al borde de la fragata
te golpie la frente
y recibí de ti el mundo en un poema barroco
cada piedra de maleza nos entrego la impureza
que nos corroía la espalda
te vacíe de secretos en la miseria
en la altura de la plaza cuando el otoño era un verso
quise abrazar la moraleja de tu vientre
desde tu ventana
el obsceno miedo filial,

me atraganté la vida
y en tu luz me desvanecí
como un ave lumbrera
en mis propios ojos.

Poema de antología, tu poesía toda lo es...
Abrazos hasta la capital.
Felices días siempre para ti Cristian.
 

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